¿Y qué si me enojo?
Es un sentimiento básico, pero no menos legítimo
que me atesta de franqueza para poder objetar
contra aquello que me ha causado un porrazo espiritual y mental
¿Qué me nubla la mente?
Eso dicen, pero no opaca mis sentidos,
los purifica, irradia y exhibe
junto con el rubor en mis mejillas y el frenesí en mi pupila
¿Y qué si me enojo?
Mis expresiones no muestran zafiedad,
sólo una apasionada desazón, solfeando palabras genuinas
que pueden lisiar por tiempo indefinido o ser totalmente anodinas
En todo caso,
en el enojo,
de la honestidad no me despojo.