martes, 23 de junio de 2026

OTRA ENTRADA DEDICADA A TI, QUE COMO YO TIENES ANSIEDAD

No te resistas a la ansiedad. Aunque pueda sentirse como una carga, muchas veces es una tribulación que te ayuda a purgar emociones, pensamientos y situaciones que necesitan atención. Acéptala y canalízala hacia algo productivo que te motive y te haga bien. Puedes escribir, dar un paseo en la naturaleza, hacer ejercicio o dedicar tiempo a alguna actividad que disfrutes.

Muchas veces le tenemos miedo porque viene acompañada de síntomas físicos que pueden ser intensos. Sin embargo, la ansiedad no está ahí para dañarte. Es una forma en que tu mente y tu cuerpo te dicen: "¿Qué está pasando? ¿En qué estás enfocando tu energía? ¿Qué estás alimentando en tu mente?". Úsala como una señal para reflexionar sobre tu vida. Tal vez estás obsesionado con algo que te está haciendo daño, cargando una frustración, una culpa o un miedo constante al futuro.

La ansiedad puede tener muchas causas, pero a menudo es el síntoma de algo que necesita ajustarse en tu vida. Aprende a vivir más en el presente. Fortalece tu poder interior para que seas tú quien dirija tus pensamientos y emociones, y permite que la ansiedad se convierta en un motor de crecimiento en lugar de un obstáculo.

Cuando llegas a sentir la ansiedad sin darle tanta importancia, pierde gran parte de su poder sobre ti. Puede seguir estando ahí, pero llegará un momento en que apenas la notarás. No te aísles. Acércate a tu familia, a las personas que te hacen bien y a las actividades que te llenan de propósito. Al principio puede que no tengas ganas de hacer nada, y eso está bien. Haz una lista de las cosas que te gustaría hacer y ve avanzando poco a poco, sin prisa. Empieza con pasos pequeños.

Y, para mí, lo más importante: acércate a Dios. Entrégale aquello que está fuera de tu control y confía en que Él te acompañará en el proceso. Haz lo que esté en tus manos, pero con calma y sin abrumarte. Muchas veces queremos resolverlo todo de inmediato para salir de ese estado, y eso solo añade más presión. Ve paso a paso. Sé paciente contigo mismo. Los cambios más profundos suelen comenzar con acciones pequeñas y constantes.

A mí también se me presenta de vez en cuando, pero cada vez la conozco mejor. He aprendido a reconocerla, a entender lo que me quiere mostrar y a no verla como una enemiga. Mi esperanza es que, con el tiempo, me importe cada vez menos y que, en lugar de frenarme, me impulse a crecer cada vez más.

"El mismo suelo que nos hace caer, es en el que hay que apoyarse para levantarse." Ramiro Calle

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