martes, 6 de septiembre de 2011

Soledad: buena o mala compañía?


He estado sola mucho tiempo, incluso cuando he estado con alguien realmente no ha sido asi.  Esta independencia es buena pero ¿qué pasa al final del día?  Como mujer de este siglo, profesional, mayor de 30, soltera, sin hijos, sin mayores responsabilidades, puedo decir que estar sola es fabuloso. Sí, es cierto, porque te levantas en la mañana, desayunas si lo deseas, y si las compras están al día por supuesto, porque capaz sólo encuentras un pan duro en el refrigerador, pero ¿quién está viendo? No hay quien reclame.  Luego a trabajar, claro, hay que pagar las cuentas,  sobretodo esos nuevos jeans que te compraste la semana pasada además de las 4 nuevas llantas para tu carro. Y ¿qué me dices de tus vacaciones? Has podido ahorrar todo este tiempo para viajar a todos esos países que has soñado, puede ser con una amiga y si no acolitan pues sola, no importa, si eres aventurera vas de mochilera o sino te metes a un tour para estar más acompañada. He podido saborear la libertad y darme cuenta que el único límite es el que nos ponemos nosotros mismos. Conoces a muchas personas, sales con tus amigos cuando quieres, claro y ellos en ocasiones quieren emparejarte con alguien.  Yo he aprendido a que la mejor forma es conocer una pareja por mi cuenta, sólo yo sé quien es para mi, y bueno, mi hermana es la otra persona que me conoce mejor que nadie, creo que mejor que yo misma.  Sólo a ella la dejaría armarme una cita a ciegas, porque la verdad a mis amigas parece que se las han llevado los aliens y trajeron unas que me desconocen completamente o no me quieren para nada, ya que me han presentado unos prospectos... Pero en todo caso ese emparejamiento no se ha dado de parte de mi hermana, ni tampoco se lo pido.
Ultimamente he conocido a personas fascinantes, artistas, personas con los sentimientos convertidos en música, fotos, pinturas, palabras.  La música sobretodo me apasiona, y el artista que la sabe interpretar y valorar en todo lo que esta puede brindarnos me llama mucho la atención.  Esa pasión por la vida es lo que quiero a mi alrededor, en las personas que conozco, quiero personas que profundicen en sus pensamientos y actos y que nos llenen de luz con todo su talento.  Y no lo niego, en estos 3 últimos años lo que más he cultivado es mi amistad con el sexo masculino.  Con ellos me he sentido más identificada, pienso también que sucedió asi porque en este ambiente latino y en mi rango de edad, la mayoría de mis amigas y en general las mujeres de mi país ya tienen familia, asi que las conversaciones no van más allá de ciertos intereses que a mi aún no me pegan.  Asi que mis amigos hombres son ahora mi mejor compañía en el plano amigable.  En el plano sentimental también, algunos fueron mis amigos desde el comienzo,  luego fueron más que amigos y  posteriormente amigos nuevamente, no todos claro, unos más que otros, pero en fin cada uno ha tocado una parte importante de mi vida. Ahora tengo una nueva música,  que se está abriendo paso por mi corazón, no quiero hablar demasiado del tema, pero se siente demasiado bien.
Me ha gustado mucho estar sola, pero ahora, hoy, al final del día, quiero ver la música y a quien la interpreta para mi...

miércoles, 31 de agosto de 2011

Leyendo a Emily


Dickinson, gran mujer, introvertida, reclusiva, mantuvo sus amistades por correspondencia, y de cada una tenía una descripción particular y elocuente. Siempre sintiendo la profunda amenaza de la muerte a pesar de que murió a los 55 años de Nefritis, era joven, pero no tanto.
Formó parte de una gran época del siglo 19, donde existió una revolución feminista, de mujeres intelectuales, escritoras, periodistas, educadoras, abolicionistas, y la gran mayoría solteras.
Fue así como fui adentrándome en la vida de cada una de ellas, empecé con Emily, leí el libro de su hermana Lavinia, que se trataba enteramente sobre ella (Emily) y toda la familia Dickinson. Luego seguí con Louisa May Alcott, Rebecca Harding Davis, Margaret Fuller, Sylvia Plath y Maya Angelou.
Leyendo sobre ellas y sus vidas no puedo evitar pensar, a que le llamaban felicidad? Pues lo que aportaron en su tiempo y en los venideros, asi no sean testigos de su fama o su inspiración es lo que las llenaba, ese constante activismo y movimiento de neuronas que sólo cedía al dormir, aunque no hay evidencias de que parara ahí. A pesar de que muchas no tuvieron hijos, y no se casaron, sus vidas fueron dignas de imitar, en una época que era tan importante tener una familia para ser parte "valiosa" de la sociedad, ellas rompieron todos los esquemas.  Talvez ellas nunca pensaron en la felicidad per se, tan sólo pensaron no sólo en ser, sino en hacer. En ocasiones leía sobre sus vidas y me decía lo fascinantes que eran, pero no sabemos lo que pasaba en su interior.  En fin, la felicidad sólo son momentos, actitudes ante la vida y lo que nos pasa, lo que las hacía felices a ellas, talvez no haga feliz a otra persona si lo ve de una manera depresiva y solitaria.  Talvez Emily disfrutaba inmensamente de su soledad y de su libertad, sin tener que atender a nadie, ni a un marido, ni a un niño.  No sé si eso sea egoísta, es tan sólo otra forma más de vivir, y seamos honestos, ella llegó a la gloria,  siempre será recordada, al igual que las demás que la acompañaron en su época.
Alguna vez escuché a un amigo decir de otro que falleció: "Que desperdicio de vida". Yo le pregunté "Por qué?" y me dijo, porque nunca se casó ni tuvo hijos.  Y me dije, pero tiene que haber hecho algo más en todos estos años que caminó en esta tierra, alguna vida tuvo que tocar, algo cambió gracias a él, no se puede juzgar toda una vida por un simple hecho como es el de aparearse,  algo que es biológico, que no requiere mayor esfuerzo, y cabe añadir que es uno de los placeres de la vida. 
Nadie puede decir que una vida es un desperdicio, sólo porque no cumplió con los requisitos comunes que ordena la sociedad, el salir de esos parámetros te da tanto o más validez, por tan sólo ser diferente y sobretodo si utilizas esa libertad para llegar a la gloria.

Cristal Roto


Así me sentí en alguna ocasión, a mediados de este año 2011:

Sentimientos de cristal en el pavimento
se posan sobre él, esperando...
será que se levantan, o se dejan?
será que su voluntad se está cansando?

Pero ¿por qué su terquedad?
¿Qué quieren demostrar?
se ven las rajaduras de sus anteriores rupturas
cuando yacían en otros pavimentos
soportando con fuerza tormentas y vientos

Esos sentimientos tan resquebrajados
tienen nueva forma con nuevos costados
dicen tengo miedo, muchísimo temor
pero lo toleran porque no les falta valor
(ya que esos costados, tambien han cortado...)

martes, 30 de agosto de 2011

Déjate inspirar



Hay momentos en la vida en que nos vemos al espejo y hay un decaimiento tal que lo que nos llenaba en épocas anteriores, deja de sentirse especial. Nos bajamos a un estado de inercia y falta de empuje causado por lo que estamos viviendo en el momento, ya sea real o imaginario. Parece que sólo esperamos que algo llegue, para despertarnos del sueño y letanía en la que nos encontramos. Muchas veces aceptamos esos momentos, y ni siquiera nos sorprende que nos mantenemos así por mucho tiempo, sin querer despertar, por lo mismo, porque hasta perdimos la capacidad de sorprendernos; como si eso nos da una especie de confort familiar, que ya es costumbre. Si estamos asi, tenemos que mentalmente o literalmente sacudirnos! Buscar un libro, una poesía, una canción, una pintura, un interés nuevo, que nos reviva y nos quite la nubosidad; esa nubosidad que opaca nuestra córnea emocional, que opaca nuestros pensamientos, que nos quita la inspiración. Déjate inspirar por las palabras, por lo que tienes alrededor, por el sentimiento que no parece sentimiento, pero que vive dentro de ti. Todos somos especiales, y tenemos un talento, no todos lo utilizamos y a veces ni sabemos que lo tenemos. Búscalo, sé un investigador de tu propio ser, sorpréndete llamándote como nunca te has llamado; habla contigo mismo, y escucha lo que tienes que decir. El que busca, encuentra, pero no te dejes dormir otra vez, despierta! Déjate inspirar, y así, sin pensarlo, serás una inspiración para los demás.