En ciertos momentos del día, reconozco que me desconecto de lo que estoy haciendo, o talvez me conecto mejor, y es ahí cuando quiero escribir, a veces ideas, versos, poemas, anécdotas, quien sabe como evolucionará esto, pero aqui está...
jueves, 16 de agosto de 2012
NO SOY NEGOCIANTE (PERO QUIERO SERLO)
No quiere decir que no negocio, pero desconozco las características mañas que tienen ciertas personas para poder obtener un beneficio extra y merecido por sus servicios profesionales. Ahora trabajo en una empresa de salud y en un consultorio y cada vez que veo algún movimiento en falso que no considero beneficioso para mi o mis compañeros médicos (porque hay que ser sinceros, la mayoría de veces, por no decir siempre, dicho paso es beneficioso sólo para los contratadores más no para los contratados) hablo, discuto, escribo, me reúno, pero muchas veces no me queda otra que ceder, porque queda en "Ud. es la única que reclama, la única que ve esto o aquello" y pienso, "será cierto?" "todos están contentos?" o simplemente "¿les da pereza hablar porque saben que nada ganarán?", que decepción. Hace tiempo me he dado cuenta de que aqui padecemos el "Trastorno del Silencio Crónico y Déficit de Coraje" que tiene como etiología el miedo a las confrontaciones y a la pérdida de un puesto, y este trastorno es muy común en el gremio médico.Yo puedo comprender esto, que muchas personas tienen familia, por lo que el temor se acrecenta y además en cada sitio nos hacen sentir (en algunos hasta te lo dicen) que nadie es irreemplazable, pero claro depende de la perspectiva con que lo veas, cualquiera puede ocupar nuestro puesto como espacio físico, eso es una cosa, pero no cualquiera lo puede tomar y manejar como yo, o cualquiera que sepa valorar verdaderamente lo que hace. Al menos yo considero que mi trabajo lo hago sumamente bien, soy clara y concisa con mis pacientes, muy atenta, escucho cada problema, les doy la importancia que necesitan sentir, tengo conocimiento de lo que hago y no me gusta mentirles, además trato en lo posible de que el rostro con el que se vayan se vea más relajado que el rostro con el que llegaron. Es casi imposible que todos se vayan satisfechos de tu consulta, pero el hecho de que me importe ese punto, sube mucho la calidad de atención que voy a dar y eso a su vez será beneficioso para el sitio donde estoy prestando mis servicios, por lo que el trato que doy y recibo debería ser de primera pienso yo ¿o me equivoco?
A mi siempre me ha sorprendido la desunión que existe en el gremio médico de este país en cuanto a la lucha por nuestros derechos. Ultimamente han elevado a 8 las horas de trabajo en los puestos públicos, y el aumento de sueldo ha sido exiguo, ocasionando también que dejen menos tiempo para atender a sus pacientes privados, comprometiendo más sus ganancias, y todos CALLADOS (el trastorno otra vez). Nadie negocia, nadie se une, nadie debate, sólo callan. Yo agradezco que al momento no tengo ese dilema (porque no trabajo en puesto público), pero no por eso debo darle la espalda a dicho asunto ya que donde quiera que exista una medida que yo considere injusta tengo que exponer mi desacuerdo total . Aún así en los puestos privados también existen injusticias, como horas extras no remuneradas, fines de semana costeados como días entre semana, aumento mínimo de salarios, incomodidad en las instalaciones, vigilancia constante, y la importancia del cliente externo muy por encima del interno, llegando incluso a la presión y persecución de tus actos sin que esto sea justificado. Por lo que por todos lados hay que hablar y tratar de mover un poco las cosas tratando de guiar hacia la luz a ciertas personas.
Es importante iniciar el ruido, pero uno debe hacerlo bien, para que llegue primero a los oídos adecuados y luego poco a poco a todos los demás. Si conseguimos curarnos del trastorno crónico endémico podremos abrir los ojos y valorar nuestra maravillosa profesión como un verdadero servicio humano, que merece ser bien remunerado (porque es nuestra forma de vida) y apreciado por todos los que acceden a él, sobretodo para los médicos que viven y respiran la medicina y tienen una verdadera vocación. En fin, tengo que aprender a ser negociante para llegar a cada persona y conseguir poco a poco un cambio, ya que hasta ahora no me ha hecho efecto el hablar yo sóla.
viernes, 3 de agosto de 2012
ALL YOU NEED IS LOVE...
He dejado el blog por algunos días, tenía poco que decir, más bien tenía mucho que leer y quise empezar unas entradas que aún están en borrador asi que he tenido que procastinar. En este momento son la 23h31, y decidí escribir, y decidí también que esto sí lo voy a publicar hoy o mañana, depende de cuanto tiempo me tome, y sin importar como salga. Empecé este blog como un sitio de desahogo, de escribir sentimientos, poemas, pensamientos y anécdotas. Ahora lo siento como un amigo al cual puedo recurrir cuando quiero contarle algo que he estado investigando estas últimas semanas. Me puse a leer un libro que se llama El Arte de Amar de Erich Fromm, me lo envió un amigo de Suiza y me lo devoré en dos días. Me dio mucho que pensar sobre mis ideas del amor. De pequeña pensaba que cuando dos personas se aman, simplemente deben decirlo y decidir estar juntas, y que a partir de ahí todo marcharía bien, que sería sonrisas, ruido y colores, breves peleas con maravillosas reconciliaciones. Pero es mucho más complicado que eso, ya lo sabemos ¿no? Primero que nada, el amor, ¿qué es? ¿Cómo podemos saber que amamos a alguien? Todos creemos que sabemos amar, pero muchos estamos equivocados. Es decir, no hablo de cualquier tipo de amor, porque hay varios, el fraterno entre hijos, hermanos o padres es un amor que simplemente nace y no hay que trabajarlo mucho; hablo del amor de pareja, erótico, sexual o como quieran llamarlo, ese es el amor que debe trabajarse y se debe empezar por uno mismo. En una confusión que me duró muchos años tratar de resolver, llegué a hoy, y me di cuenta de que lo más importante es aprender a conocerse uno mismo, y ser completamente honestos, porque aunque no lo creamos, nos mentimos frecuentemente, y muchas veces lo hacemos para tratar de mantener una situación que en el fondo nos está alterando nuestra paz interna, nos angustia y nos llena de resentimientos. Al dejar que eso nos suceda estamos maltratándonos y siendo masoquistas, lo que quiere decir que no nos estamos regalando el amor que merecemos, no nos estamos amando. Cuando podamos ser completamente sinceros y logremos conocer lo que realmente queremos, estaremos en el primer paso para poder llegar a amar a otra persona verdaderamente. Llegaremos a saber realmente lo que queremos aceptando nuestros puntos débiles, tratando de mejorar lo que se puede y desarrollando nuestras virtudes y dones siendo persistentes en nuestros objetivos. Asi nos empezamos a amar. Eso nos lleva a dar, cuidar de otros, y sentir emoción al verlos sonreír, al ver felicidad en ellos. Todo eso se proyecta en nosotros y nos hacemos felices. La felicidad no nos la da nadie, la felicidad viene de nuestro interior y es una decisión al igual que el amor.
Así es como, elegir a la pareja que nos acompañará no debería ser tan complicado, si es una persona que se ama a si misma, lo sabremos, ya que sabrá y querrá conocernos, nos mostrará quien es sin tapujos, sabrá tratarnos bien, y en definitiva sabrá amarnos como nosotros nos amamos y viceversa. Esa persona que sabe amarse sin ser vanidosa o narcisista sería la ideal. Pero en la realidad sí es complicado, el mundo no es tan fácil y nos equivocamos mucho y muchas veces, porque pueden haber personas ideales, pero no ideales para nosotros exactamente. No lo veamos mal, eso es lo hermoso de la vida, las experiencias que la acompañan y hacen que vivirla sea interesante. El amor está ahí afuera, sólo debemos prepararnos para tomar buenas decisiones, lanzarnos sin miedo y transitar por esa aventura que nos está esperando. Hallaremos varios amores, muchos o pocos serán grandes, talvez ninguno lo sea, pero lo importante es abrazar esas experiencias con intensidad, siendo nosotros mismos, completos y felices. Trabajemos en nosotros y sin darnos cuenta las buenas sorpresas de la vida nos envolverán y quien sabe talvez hasta ese amor ideal para nosotros aparezca.
viernes, 1 de junio de 2012
APRENDER A DESAPRENDER
Eso me dijo mi maestro, el Dr. Bosco Alcívar, la primera vez que fui como residente de pediatría a pasar visita con él en su sala del Roberto Gilbert, la E2. "Aprende a desaprender todo lo que te enseñaron hasta ahora", esas palabras se me quedaron impresas en la mente con Loctite Super Bonder, y al inicio me bajonearon por algunos días, ya que ¿Quién no se decepciona al conocer que te han enseñado mal gran parte de tu vida, y en mi caso, por 28 años? Pero después de una semana me curé del bajoneo y fue reemplazado por entusiasmo, ese entusiasmo que se da cuando sientes que obtienes una información privilegiada, y que posiblemente pocas personas la obtengan a lo largo de su vida (todo radica en desde qué perspectiva analizamos las cosas). Así que continué en aquella sala los siguientes meses, recibiendo con mejor actitud las buenas nuevas (o tomándolas así), y descubrí que muchos archivos de mi cabeza han guiado mi vida hasta ese fatídico día en la sala E2 (aunque algunos aún lo hacen, ciertas costumbres son difíciles de esquivar).
En fin, supe que desde la casa hasta el colegio e incluso la universidad, hemos recibido muchos monólogos dirigidos hacia informaciones que nos han cerrado en muchas ocasiones la mente, y nos han retrasado por mucho tiempo la iniciativa de investigar. Esa falta de investigación limita nuestras opiniones y acciones para que se basen en un buen criterio y lógica. Opiniones que emerjan de lecturas implacables y desmedidas y acciones ávidas para la creación de nuevas hipótesis y teorías. Desgraciadamente nos hemos acostumbrado a obtener todo hecho y deshecho, como si debiera estar allí para nosotros y nuestra comodidad. Si no, ¿por qué son tan escasos los trabajos de investigación en este país? No podemos siempre echarle el muerto a la falta de apoyo (familiar, laboral, gubernamental, etc.), pues al final uno de los resultados de estos malos aprendizajes es decir y pensar: ES CULPA DE...
Nuestra mente es lo más poderoso que tenemos, y a la vez es un laberinto que guarda informaciones que están visibles, medio visibles e invisibles para nosotros, pues no todo lo recordamos, y muchas veces lo que se nos queda grabado son elementos inservibles que nos limitan el crecimiento personal. El crecimiento personal… ¿qué es eso? Pues es conocerse a sí mismo honestamente, enfrentando los miedos y saber hacia dónde quieres ir, qué quieres lograr, sin ponerte límites ni excusas, sólo caminos amplios con entradas hacia otras vías, pero sin semáforos en rojo.
Nada nos puede parar.
Yo tengo la plena confianza de que si nos reprogramamos a la edad que sea, podremos iluminar el sitio donde nos encontremos con muchos aportes significativos, sobretodo si logramos capturar aquellas buenas cosas que no debemos desaprender de nuestro laberinto mental, ponerlas visibles a la luz, y presentarlas a las nuevas que van entrando a ubicarse en un sitio VIP, ojalá siempre a la vista para ser utilizadas.
Agradezco mucho a mi profesor el haberme dicho esas palabras, así haya sido duro al comienzo, muy crítico conmigo y con la sociedad en la que vivimos; esas palabras fueron un duro empuje hacia lo desconocido que siempre quise conocer y que no sabía que quería conocer. Aún me hallo ahí, dando manotones de ahogado en ciertos espacios que todavía no reconozco, pero vamos caminando y reaprendiendo.
viernes, 11 de mayo de 2012
DEJAR VIVIR
He estado leyendo y observando en los medios de comunicación sobre la legalización de los matrimonios homosexuales y esa polémica tan grande que ha despertado en todo el mundo, pero sobretodo en los países sudamericanos, llamados también el "tercer mundo". Y me pregunto: ¿Por qué nos siguen llamando así? Y la respuesta es muy obvia: porque no estamos escalando posiciones en ningún aspecto, ni económico, ni político, ni cultural, ni natural.
Yo soy una mujer heterosexual, he crecido en una familia conservadora, a excepción de mi padre, con una abuelita que me llevaba a la iglesia cada domingo, a la cual fui principalmente por el temor de quemarme en el infierno, y por lo cual me confesaba cada mes con mucha vergüenza sobretodo cuando tenía que contar que le pegaba a mi hermana, que tenía pensamientos impuros o faltaba a misa un domingo. El ambiente donde crecí era muy machista, no había sitio para ningún homosexual, peor si era hombre, si hubiera pasado sé que mi abuelito podría haber sufrido un infarto de la furia o talvez lo habría exiliado de la familia. Hubiera sido una tragedia completa.
Pero a pesar de todo ese ambiente anti rainbow, nunca sentí una aversión por estos chicos/as alternativos, más bien todo lo contrario, y además siempre sentí que era bastante injusta esa forma de discriminarlos, y esos obstáculos innecesarios que tenían que superar toda su vida. Es que digan lo que digan, hagan lo que hagan, no podemos negar que la homosexualidad existe, que no ocasiona terremotos o huracanes, que está en muchas personas fascinantes y que son seres humanos iguales a ti y a mi que quieren vivir su vida a costa de nadie. Todos se preguntan, pero ¿Por qué sucede? ¿Nacen o se hacen? ¿Es genético? ¿Tiene cura? Pues estamos en el siglo XXI, con el avance tecnológico y científico a millares surgir, y aún no hay una respuesta definitiva a esas preguntas. Así que ¿Para qué atormentarnos? Aqui están, son nuestros amigos, hermanos, primos, sobrinos, hijos, padres, abuelos y podemos estar tranquilos porque no tienen una enfermedad mortal, y tenemos la llave para hacerlos felices con sólo quitarnos ese metal que limita la expansión de nuestro cerebro y así poder entenderlos y dejarles tomar su lugar en el mundo, porque también es de ellos.
Hoy una amiga católica me dijo que este mundo está peor que Sodoma y Gomorra, no lo niego, puede ser que sí, pero no es culpa de la homosexualidad, es culpa de la violencia, del odio, del atropello, de la corrupción de mentes y ambientes, de la maldad que vive en todos nosotros, seamos o no gays. Y bueno si las vamos a poner de ejemplo, recordemos que, según la biblia, esas ciudades fueron destruídas por la perversión sexual tanto homosexual como heterosexual y por su falta de amor al prójimo. Es así como el mundo está peor que Sodoma y Gomorra , porque no nos respetamos y aceptamos, porque vivimos con prejuicios y nos creemos dueños de la verdad, de ahí nace todo el sufrimiento y la violencia de nuestra historia.
Una vez que encontremos ese equilibrio, de permitir vivir a otros a su estilo, *de aprender a querernos como seres humanos, como hermanos, de ayudarnos en vez de empujarnos, de unirnos en vez de perseguirnos, pues muchos problemas se resolverían, pero querremos hacerlo o seguiremos siendo tan orgullosos y prepotentes que preferimos continuar sintiéndonos jueces de otros?
*IMAGINE J. Lennon
miércoles, 9 de mayo de 2012
DE SUPERHEROES Y DEMAS

Ahora que estamos en la época de los Superhéroes y van apareciendo cada vez más y nuevas películas con los personajes de Marvel y DC, me he puesto a pensar en que me gustaría tener de cada uno, o cual quisiera ser de todos ellos. Pensé primero en la Viuda Negra, no necesariamente porque sea interpretada por Scarlett Johansson (sin desmerecer su admirable atractivo fìsico), sino por su conocimiento y buen uso de múltiples disciplinas en las artes marciales, además de ser experta en armas y espionaje. Me vienen a la mente tantas situaciones en la cuales podría utilizar esos dones. Qué podría hacer una persona como la Viuda Negra en este país? Primero que nada tendría que trabajar ad honorem, y en secreto, ya que si fuera contratada por "Inteligencia Militar" la tendrían 24 horas tratando de entrenar a todos los conscriptos tanto fìsica como intelectualmente, incluídos a los de alto rango, que estarían fascinados con sus dotes y no la soltarían. Y como acá pocas cosas son secretas, la perseguirían los medios quienes le ofrecerían varias entrevistas y quien sabe talvez hasta participar en un programa de chismes. Luego entraría a ser parte del grupo gubernamental quien le abriría o más bien cerraría los ojos a esa "élite" llena de malas mañas y bueno, ahí se acabaría su lucha por la justicia popular real sino sería una lucha popular para ganar elecciones. Cosa más grande la vida. Por eso mejor que trabaje sola, y con toda esa secuela de eventos que mencioné pues ya perdí el hilo de lo que podría hacer en este país. Luego pensé en Jean Grey (la psíquica de los X-men). Ese poder me gustaría tener, esa capacidad de entrar en la mente de todos, saber lo que piensan decir y hacer y además poder controlar sus acciones. Es un poder espectacular, pero... ¿realmente quiero saber todo lo que piensan las personas que quiero? Porque no cabe duda que mi mayor curiosidad será por ellos. Si descubro algún pensamiento negativo que tengan de mi u otra persona en algún momento, algo que me haga resentir y no poder expresarlo porque ellos no sabrían de mi poder. O si descubro algún secreto oscuro de alguien querido que me haga ver con otros ojos a esa persona y hasta me haga tener pesadillas. Todos tenemos nuestro lado oscuro, y la verdad yo tendría que ser completamente inmune a cualquier prejuicio que posiblemente ni siquiera sepa que tengo. Eso sería si ellos no saben de mi don, pero si lo saben no sería menos complicado, ya que posiblemente tenga una vida larga pero solitaria ya que pocos podrían aceptar a alguien que les lea la mente cada vez que quiera. Al menos a mi me estresaría, con todos los pensamientos que tengo al día, pues estoy segura que muchos de esos pensamientos podrían hacer resentir a cualquiera que se cruce en mi camino, sobretodo si ando manejando a eso de las 6 de la tarde por Guayaquil.
Así que descartada Jean, por lo que pensé en alguien que no lee mentes, pero que es tan o más inteligente que ella, y además posee mucha fuerza , es excelente luchador, no necesita de armaduras ni objetos tecnológicos y no tiene un punto débil como la kriptonita, alguien prácticamente indestructible y extraordinario, así que pensé en Hulk. Lo único negativo que le veía es que no podía controlar su transformación, pero según los últimos acontecimientos cinematográficos, ahora sí puede transformarse cuando lo decida. Pero el problema es que para controlarlo no deja de estar enojado, es decir, vive cabreado. Así que bueno, está controlada su transformación, pero ha de vivir con una úlcera eterna.
En conclusión, recordando al tío de Peter Parker con su célebre frase: "Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad" le agregaría "y además un precio que pagar toda tu vida". Nada puede ser perfecto, siempre hay una cola larga de contratiempos y complicaciones detrás de cada historia, lo único que nos queda es usar nuestros poderes humanos en todo su esplendor, y aceptar nuestros defectos sin dejar que estos opaquen la luz que todos emanamos, la cual es tan brillante como nosotros querramos que sea.
jueves, 12 de abril de 2012
MIS VIEJITOS ZAPATIER
No puedo negarlo, en ocasiones me descuido de ellos. Estoy tan sumida en mi vida egoísta y con mis "problemas" que no hago un sólo intento en las 17 horas del día que me mantengo despierta (considerando que duermo 7) para levantar el auricular del teléfono y dedicarles aunque sea una breve llamada. Pero llega un día en que me golpea, y me digo, "...Mmm Andrea no has llamado a tus viejitos, chuzo si los llamo ahora capaz ya están resentidos y tengo que dar las explicaciones del caso..." Y así me pasa, y me avergüenzo de que me pase frecuentemente. Así que esta semana me golpeó y fui a visitar a mi abuelita Nancy y abuelito Juan, llegué a darles abrazos y decirles lo mucho que los extraño, (totalmente cierto aunque no parezca), y los veo y me doy cuenta lo frágiles que están. ¡Cómo pasa el tiempo! Me digo siempre, repetida, muy repetida esa frase sobretodo para las personas que van envejeciendo, y cada vez la repito más yo, realmente sorprendida de que es cierto. Siempre que los veo recuerdo el tiempo que viví en su casa. ¡Qué infancia tan memorable la que ellos me regalaron! El vivir en casa de mis abuelos, con toda la gente que entraba y salía a cualquier hora, el comer todos juntos a la hora del almuerzo porque sino te quedabas sin comer, y literalmente era asi porque todos eran "buen diente" , el vivir en el sitio geográfico donde paraban todos los primos a visitar, todos los amigos de mis tíos, todos nuestros amigos, todas las Navidades, Año Nuevo, Día de la Madre, del Padre, y más, fue algo que me llenaba de ilusiones todos los años. Que cantidad de historias que pasamos en esa casa colonial estilo español, tan llena de vida, de amor, de ambiente familiar. Mi abuelo un hombre muy estricto, serio y fuerte como nadie (nadie le ganaba pulseando o peleando), por eso mi papá siempre le decía a mi madre "No le tengo miedo a ninguno de tus hermanos, pero a tu papá, a ese sí, mis respetos, ese sí me noquea de una". El era la típica imagen del hombre hacendado, jefe de familia, machista como buen ecuatoriano de su época, de difícil comunicación y dedicado completamente a su esposa e hijos, con un amor profundo e incondicional por mi abuela, nunca permitiendo una sola palabra de irrespeto hacia ella. Mi abuela en cambio era engreidora, tanto que a veces se emocionaba mucho y recibíamos unos pellizcones durísimos entre el muslo y el pompis, sobretodo cuando estaba en el mejor ánimo, yo recibí algunos, con sus respectivas marcas hemáticas posteriores por supuesto, dolían pero era un dolor alegre de muucho cariño pastuso. Mi abuelita también tenía y tiene su malgenio, sobretodo cuando se le perdían las cosas, todos éramos culpables, así sea un lápiz de labio, hasta mis tíos recibían un "¿te me llevaste mi lápiz de labio?", mientras ellos permanecían con cara desconcertada de "¿en serio me estás preguntando eso?" y finalmente siempre terminaba encontrando sus objetos perdidos en algún cajón o baúl donde guardaba un sinfín de marañas que nadie entendía porque seguían ahí. Siempre fue una madre y ama de casa perfecta, estaba pendiente de que estemos bien vestidos y limpios (nos veía de arriba abajo, peor si andábamos fachosos y nos habíamos encontrado con alguna amiga suya, ahí nos decía ¿¿y estabas vestido asi??), moldeaba cada detalle de nuestro comportamiento, nuestra forma de desenvolvernos en la mesa, el que las chicas sepamos arreglar nuestro cuarto y tender nuestras camas (cosa que no era de mi total agrado, ya que fui bastante floja y marimacha y tampoco me parecía que a los hombres no se les enseñe ese tipo de quehaceres). Una vez me enseñó a tejer, empecé con entusiasmo haciendo un suéter pero solo llegó a transformarse en una bufanda para una de mis Barbies, y ahí, en el olvido quedó mi demasiado breve fase tejedora. Fue gracias a ella que no padecí de desnutrición, ya que me enseñó a comer, como yo era una niña anoréxica que odiaba la comida y sólo quería biberón pues con engaños y mucha paciencia mi abuelita me guió hacia la luz del maravilloso placer de una buena comida, fue así como logré formar parte del grupo de los "buen diente" y pude enorgullecer a mi familia comilona.
En fin, sé que soy una persona con suerte porque aún puedo ver a mis adorados abuelitos, los tiempos mutan y ahora cada vez que los veo, observo en sus ojos cansancio y vivencias, los siento más cariñosos, más comprensivos, con más apertura y más ternura. Puedo compartir con un abuelo actual, más comunicativo, más bromista, con quien puedo sostener varias charlas que antes ni en mis más imaginativos sueños hubiera podido sostener. Mi abuela continúa con sus pellizcones, ahora no tan fuertes ni dolorosos pero igual de alegres. Esta semana llegué y estaban ahí con una sonrisa, contentos de mi visita. Mi abuela me ofreció fanesca, ya que sobró del fin de semana de semana santa y pues dije que sí con mucha emoción, no sólo por lo que me encanta ese plato típico ecuatoriano, sino por poder almorzar con ellos y quedarme en la sobremesa contándonos los últimos acontecimientos familiares,como siempre hemos hecho. Salí de su casa con una paz que no había sentido en los días previos, y sólo podía pensar en todo lo que vivieron, antes y después de que yo naciera, en que pensarán de su vida hasta ahora, una vida tan llena de todo y con la imagen de mi abuelito agachándose a darle un beso en la frente a mi abuelita mientras ella saborea lentamente y con gran deleite su fanesca, mientras todos ya hemos terminado de comer hace un buen rato.
miércoles, 14 de marzo de 2012
MIS PACIENTES MI PACIENCIA SU PACIENCIA
Conversando con mis amigos y familia siempre les digo que para el pediatra lo difícil no es tratar con los niños, sino con los adultos que los rodean, ya sea el papá, la mamá, la abuelita/o, la tía/o, la vecina, niñera, hermana/o mayor, entre otros. Eso sí es un reto, creo que es una de las profesiones en las que las relaciones públicas deben ser parte del entrenamiento y no es una de las materias asignadas o requeridas para graduarse. El saber ganarse la confianza de toda una familia, para que ellos pongan en tus manos a la luz de sus ojos, es un arte y un don. Claro que se puede aprender, ya que lo importante es que te vean sincero y conocedor de lo que estás hablando y además mirar mucho a los ojos.
Esos son los verdaderos pacientes, los familiares, y mis pacientes los niños que pacientemente escuchan lo que sus familiares preguntan, acotan, cuestionan, objetan y solicitan, y nosotros los médicos que nos llenamos de paciencia para poder comprender, explicar, escuchar, aconsejar, acotar y enseñar sin perder los estribos, así escuchemos barbaridades como que el padre llevó a su niño al curandero donde le pusieron unos brebajes y le escupieron un licor con tabaco, o que te llamen en la mitad de la noche para preguntarte por que el ombligo está de otro color diferente al de la piel. Paciencia, paciencia, haaarta paciencia. Creo que todos somos pacientes y de ahí viene el nombre.
En fin, esta profesión está llena de sorpresas, no hay día que te aburras, o que sea igual al anterior pues el sólo hecho de tratar con niños lo dice todo. Con los más pequeñitos es tan enriquecedor ver como llegan tan confundidos, recién conociendo el mundo, mirando atentamente todo lo que les rodea, y nosotros vamos siendo testigos de su desarrollo cada mes, su crecimiento corporal y mental, como va quedándose la confusión atrás y su mirada te va demostrando que van comprendiendo cada vez más lo que sucede a su alrededor. Y como llegan a grandes con muchas ocurrencias, que te pueden hacer caer de la risa. Y pensando en eso no puedo dejar de comentar lo asombroso que es ver a los niños de ahora, lo pilas que están, como ya comentan y conversan más que sus padres. Que lejana está esa época en que los niños no podíamos hablar mientras los mayores lo hacen, peor interrumpir, sobretodo si sientes los ojos inmensos e intimidadores de tu madre en la nuca (dígase mi madre). Pero hay algo más, algo que me preocupa, y es que veo que ahora todo gira alrededor de los niños, lo que digan, lo que quieran, lo que exijan, siendo sus padres los principales incitadores o podría llamarlos observadores, aquellos que han tomado la actitud de dejarlos ser como son y hacer lo que deseen, con la idea de que así se desarrolla su carácter y personalidad como debe ser, y que así tendrán más seguridad. Tal parece que nos hemos ido a la otra cara de la moneda, y ahora los niños son los jefes de la casa. En mi opinión ningún extremo es saludable, tener autoridad no es lo mismo que infundir miedo o inhibir la personalidad de una persona y ser un padre amoroso no es lo mismo que dejar que el niño decida y consiga todo lo que quiera. No creo que la mirada intimidadora de mi madre me hizo mal, por el contrario creo que me enseñó a ser prudente y respetuosa, y mi relación con ella tampoco se afectó ya que siempre fue excelente, y es mi gran consejera. No puedo generalizar por supuesto, pero lo que he visto mayoritariamente en estos años de pediatra es que en la actualidad estamos criando niños que no saben lo que es la frustración, que no saben lo que es un no real, que sienten debilidad en sus padres los cuales temen no gustarles, pero que no saben que en un futuro eso es lo que ocasionarán: hijos que les recriminarán el no haberles enseñado a caer y levantarse solos.
Hace poco leí un artículo excelente que se titulaba Carta de un hijo a sus Padres Complacientes, escrito por Angela Marulanda. Es como un pequeño jalón de orejas para los padres y su crianza del nuevo siglo, espero que muchos padres jóvenes lo hayan leído y les haya sacudido un poco la mente. No voy a poner el link sino que lo voy a copiar a continuación para que lo lean (a veces hacer click en un link nos da pereza asi que no hay excusas ahora). El artículo es el siguiente:
Comprenderme no significa que me dejen hacer lo que se me antoje. Significa tener presente que soy un niño y por eso quiero hacer solo lo que me parece divertido, pero educarme es obligarme a hacer lo debido.
Hace poco leí un artículo excelente que se titulaba Carta de un hijo a sus Padres Complacientes, escrito por Angela Marulanda. Es como un pequeño jalón de orejas para los padres y su crianza del nuevo siglo, espero que muchos padres jóvenes lo hayan leído y les haya sacudido un poco la mente. No voy a poner el link sino que lo voy a copiar a continuación para que lo lean (a veces hacer click en un link nos da pereza asi que no hay excusas ahora). El artículo es el siguiente:
Comprenderme no significa que me dejen hacer lo que se me antoje. Significa tener presente que soy un niño y por eso quiero hacer solo lo que me parece divertido, pero educarme es obligarme a hacer lo debido.
• Si siempre hacen mi voluntad y me dan gusto en todo me van a convencer de que quienes me amen tienen el deber de complacerme en todo.
• Permitan que me frustre cuando no logro lo que quiero. Sentirme frustrado no me convierte en un infeliz, pero no saber lidiar con la frustración sí puede hacerme desdichado.
• Cuando no me ponen límites o ceden a todas mis pretensiones por miedo a disgustarme, los veo tan débiles que no me inspiran admiración y respeto sino angustia y decepción.
• No voy a ser una persona responsable porque me ayudan y asumen mis obligaciones como propias sino porque me exigen hacerme cargo de mis deberes y asumir las consecuencias de no cumplirlos.
• Al defenderme ante mis profesores o de las autoridades cuando cometo una falta y merezco una sanción me establecen que, con su respaldo, siempre salgo librado de cualquier problema.
• Si me dan demasiado y me exigen muy poco acabo por convencerme de que no tengo deberes, pero sí derecho a toda suerte de privilegios.
• Cuando me amenazan con sanciones, pero no las cumplen así me las merezca, vivo ansioso porque me doy cuenta de que no tienen ni la fortaleza ni la autoridad para contenerme.
• Su permisivismo me descontrola y llena de ansiedad, mientras que su autoridad y firmeza me dicen que me aman tanto que para ustedes es más importante educarme que agradarme.
• Recuerden que son sus temores o sus culpas y no su amor los que los animan a darme todo lo que quiero, pero no los límites que tanto necesito.
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