martes, 9 de diciembre de 2014

DIAS DE SOL, DIAS DE SOMBRA



Con un beso el tiempo se detuvo
mi latido rápido, el tuyo profundo
nuestros pasos siempre cambiantes
se complementaron en un instante

Y sin pensarlo pudimos ver
en nuestros cuerpos el amanecer
esa noche de constelaciones
y un mar lleno de canciones

Eres el hoy que recurre en mi mente
eres mis horas de nostalgia silente
la evocación que alimenta mi sonrisa
mi compañía en las noches de brisa

Hay madrugadas en las que despierto
con un nuevo temor de lo incierto
pero ese sentimiento me da vida
para idear y encontrar una salida

El futuro aún no está escrito
y el pasado quedó en el olvido
sólo en mi corazón y en mi memoria
está muy presente nuestra historia.

Y tú...






domingo, 7 de diciembre de 2014

SUEÑO Y DESPERTAR


Ella dormía sobre un manto de rosas
pequeñas espinas rasgaban su ropa
respiraba serena en su vestido de seda
en sus manos yacía su último poema

La hierba crecía siguiendo su silueta
su pelo tricolor laureado por violetas
su eterna sonrisa simulaba un cantar
sus labios un beso parecían clamar

Así permanecía con sueños de amor
de aquellos inmortales y carentes de temor
como hada silenciosa esperaba paciente
aquel aliento fresco de un ser único y valiente

Y así, un día de invierno ella sola despertó
sintió su alrededor y su mirada levantó
el mundo era más grande con los ojos abiertos
su pecho se llenaba de nuevos sentimientos

Limpió las heridas que le hicieron las espinas
de pronto se paró y marchó hacia las colinas
amó cada pisada que marcaba su camino
y sin mirar atrás ella siguió su destino.










miércoles, 19 de noviembre de 2014

A MI QUERIDO MAESTRO


Hace más de 5 años, saliendo de la emergencia del Hospital "Dr. Roberto Gilbert Elizalde", me llama uno de mis profesores más estimados, y quien me enseñó un lado distinto de la pediatría, más social, más humano, el Dr. Bosco Alcívar. El me dijo que un gran amigo suyo necesitaba un pediatra para que trabaje con él en las tardes. Pensó en mi ya que consideraba que esa experiencia me ayudaría mucho en mi formación profesional. Yo sin dudarlo fui a ver a su amigo, no sólo por agradecimiento al Dr. Alcívar sino también porque yo ya lo conocía. El era el director del postgrado del cual yo me había graduado, quien además me nombró jefe de residentes el último año y  era uno de los mejores pediatras de la ciudad; cabe mencionar también que era el padre de uno de mis compañeros de la universidad. Con esos antecedentes la entrevista fue prácticamente una bienvenida a su consulta. Durante la misma también recordamos las conversaciones que tuvimos durante el postgrado, el cual era muy importante para él, ya que quería convertirlo en el mejor del país. Su idea y enfoque eran el darle mayor valor a las clases y al aprendizaje de los residentes que al trabajo, el cual, por supuesto debía realizarse, pero como un complemento de dicha educación no como lo primordial. Al final de la entrevista hablamos sobre pequeños detalles que conciernen a las funciones que se realizan en el consultorio y como yo aportaría a ellas.

Yo venía de un postgrado intenso, realizado en un gran hospital, con excelentes tutores, y llevaba mucho conocimiento sobre la atención en urgencias, casos de intoxicación, accidentes en el hogar y fuera de él; maltrato al menor, desnutrición infantil, reanimación pediátrica avanzada, investigación de patologías poco comunes, terapia intensiva pediátrica y neonatal. En fin, un sinnúmero de experiencias que sólo un hospital de esa magnitud puede proveer; por lo que entrar a su consultorio fue un cambio radical, donde dejaría atrás el caos hospitalario y aprendería algo completamente nuevo que me mostraría la otra cara de la pediatría, y esto es la ATENCIÓN PRIMARIA. Como dije antes, quien me inició en esa nueva visión fue el doctor Alcívar, pero quien la continuó en toda su dimensión fue el Dr. Enrique Boloña Mármol, mi nuevo jefe.

Cuando entras a su consultorio, una de las cosas que más impresionan (al menos a mi), fue ver la gran cantidad de carpetas que están archivadas en la recepción, muy bien organizadas, abarcando toda una pared, del piso al tumbado, conteniendo las historias clínicas de todos sus pacientes. En la parte de arriba veía unas de un color más amarillo que las otras, y me dijeron que son las carpetas de aquellos que se atendieron antes, cuando eran niños, ahora ya adultos y con hijos; y que continúan acudiendo con ellos como sus nuevos pacientes. Y así era, cada día desfilaban una multitud de madres con sus hijos, a veces con los abuelitos, con los padres, las niñeras, tíos, primos, etc, y esas caras se hacían cada vez más conocidas ya que reaparecían frecuentemente. Se respiraba un aire muy familiar, muy confortable, hasta festivo. Niños entrando y saliendo con su ruido característico pidiendo un chupete o las famosas galletas de animalitos (que según decían las madres les gustaba tanto que las compraban para su casa, pero no entendían por qué no tenían el mismo sabor que en el consultorio, algo que aún es un misterio sin resolver). Padres e hijos solicitando a Chelita, la enfermera que lleva más de 20 años trabajando ahí, o a las asistentes Beatriz y/o Nela, para pedirles alguna información o simplemente contarles algo. El teléfono nunca estaba en silencio, por lo que las consultas telefónicas eran imparables, a veces eran preguntas que podían resolverse con una llamada, pero en otras ocasiones debían ser resueltas en persona por lo que se agendaba una consulta.  Mi función en el consultorio era examinar pacientes ya sea con él, o sin él. Al inicio atendía más pacientes con él, lo cual me favorecía, ya que podía observar y aprender más. Mas poco a poco, conforme pasaba el tiempo, fui ganándome la confianza de las familias que acudían y el número que atendí sin él fue incrementándose.

En su consulta pude ver como se desenvolvía con sus pacientes, lo cual no se manifestaba como una relación médico-paciente fría y distante, sino todo lo contrario;  él se expresaba como un amigo, un consejero, un guía. Vi a muchos entrar ansiosos, angustiados, dubitativos, intranquilos (como normalmente entramos a un consultorio médico), y vi a los mismos salir, varios minutos después, más claros, calmados, alegres, aliviados. La mayoría de veces podía tomarse toda una hora con una familia, conversando no sólo de la causa por la que acudían a la consulta, sino intercambiando anécdotas, historias, hasta bromas. Pude así entender que eso es lo más importante en la relación de un doctor con sus pacientes, esa comunicación que no sólo debe enfocarse en la enfermedad, sino en todo el entorno de ese pequeño ser; conociendo a las personas que lo rodean, el ambiente en que se desenvuelve. El paciente no es solamente el niño, es toda la familia.  No era algo nuevo para mi el saber eso en teoría, pero el verlo como debe ser en la práctica, de alguien tan carismático, es otra historia. El poder llegar a la gente y adquirir su total confianza es un don que no se le otorga a todo el mundo, y ¡Qué mejor persona para enseñarte eso que el Dr. Boloña!

En él no sólo encontré a un mentor, también a un gran ser humano, un amigo, casi un padre, y puedo decir que en todas las ocasiones en que quería hablar con él por un consejo o alguna duda, estaba muy atento a lo que yo tenía que decir. Mostraba genuino interés y empatía por mis preocupaciones, y puedo dar testimonio de que así era con todas las personas que lo buscaban y llegaban a su despacho por una luz, una palabra de aliento, una orientación; y ahí con él encontraban justamente eso.  Su oficina se encontraba abierta, sin llave, así como era mi percepción de él, el de una persona accesible, franca, apasionada por su familia y su profesión, de un gran sentido del humor, amante de la medicina, del arte, de la música, de la vida.  Algo que siempre recuerdo es su generosidad para compartir su conocimiento: recuerdo cuando llegaba de sus congresos internacionales y siempre traía alguna novedad, como el último libro de pediatría, o un nuevo descubrimiento en el manejo de alguna enfermedad; y no dudaba en compartirlo conmigo y el Dr. Madruñero (que trabajaba con él en las mañanas). Si era lo contrario y nosotros viajábamos a algún curso, se complacía mucho y quería saber todo lo que habíamos aprendido, y como lo podíamos aplicar a nuestra práctica diaria.

A finales del año pasado llegué a trabajar como todos los días, pero él no estaba. Inmediatamente me dijeron que se había ido a EEUU porque acá le realizaron unos exámenes por un dolor que había presentado, y en los resultados mostraron que estaba afectado su riñón. Resultó que era cáncer y eso fue devastador para todos nosotros, hasta ahora no me puedo imaginar como habrá sido para él y su familia. Todo ese año la consulta permaneció abierta y los pacientes continuaron acudiendo. Tanto ellos como nosotros jamás perdimos la esperanza de volverlo a ver recuperado y trabajando de nuevo. Esa esperanza se perdió hace pocos días en que llegó la peor noticia, aquella que nos dijo que ya no volvería. Para todos nosotros es muy difícil aceptar que ya no está, pero yo siento que su propósito acá en la tierra ya se cumplió, pues a pocas personas he visto disfrutar tanto cada aspecto de su vida como lo vi al Dr. Boloña; a pocas personas he visto ser tan solicitadas, tan queridas, tan admiradas, tan respetadas. Estoy segura de que él se fue completamente satisfecho, y de la forma más digna como sólo un hombre como él debe irse de acá. Su presencia continúa firme en el consultorio y en cada uno de nosotros. Es muy improbable que una luz tan brillante se vaya a extinguir.

Hasta pronto mi querido maestro, siempre lo recordaré con una sonrisa, nunca olvidaré su amistad y todo lo que me enseñó. Dondequiera que esté, estará alegrando a todo el que lo rodee, como lo hizo acá, pues los pequeños ángeles ya tienen al mejor de los pediatras para cuidar de ellos.









viernes, 24 de octubre de 2014

LA FIEBRE Y EL USO INDEBIDO DE ANTIBIOTICOS EN LOS NIÑOS


Esta entrada la escribo dedicada a los padres y los cuidadores en general de mis pacientitos. Todos los días en la consulta me llegan familiares muy ansiosos por el aumento de temperatura en la piel de sus pequeños, y es entendible, ellos son los seres más importantes del mundo para ellos, y el sólo pensar que están presentando una enfermedad que pueda afectar su vida los llena de temor y angustia.  Es por eso que cuando me llegan con esos rostros de preocupación me enfoco en comunicarles que la fiebre NO ES LA ENFERMEDAD,  sino es una gran suerte contar con ella, ya que nos avisa que algo está sucediendo y a la vez demuestra que su bebé cuenta con un armamento de soldados (llamado sistema inmunitario) que está luchando contra aquel agente causante de su afección.

Eso por un lado, por otro lado está la creencia de que la fiebre es causada por una INFECCIÓN, y al decir infección en seguida se asocia con el uso de un antibiótico, es por tal causa que también tengo muchos padres que le han dado "la amoxicilina" antes de asistir a la consulta porque la fiebre está "altísima", por lo que concluyen de que seguramente es una infección fuerte y hay que combatirla.  Esto es un error muy grande y peligroso también. Antes que nada debemos tener claro que una infección significa "invasión a nuestro organistmo de un agente biológico externo"  eso quiere decir que no solamente se limita a las bacterias, sino también a los virus, parásitos, hongos.  Por lo que hasta que el doctor no revise al niño y le dé su diagnóstico (es decir la causa probable o definitiva de su enfermedad), no hay que dar antibióticos a ciegas, simplemente controlar la fiebre hasta poder llegar a la consulta o hablar con su médico. 

Los antibióticos son para curar infecciones causadas por BACTERIAS y la UNICA persona que puede prescribirlos es su médico, NADIE MÁS.   Y volviendo a por qué es peligroso dar antibióticos a un niño sin conocer realmente la causa de la fiebre, hay algo llamado RESISTENCIA BACTERIANA ADQUIRIDA que se produce por el uso indebido de antibióticos, esto sucede porque cuando das un antibiótico a un niño sin la dosis, frecuencia y duración adecuada, lo que estás haciendo es ayudando a que las bacterias que alguna vez eran susceptibles a ese medicamento, empiecen a mutar (algo asi como los X-MEN)  y se hagan más fuertes, por lo cual, en el momento en que estas causen una enfermedad en su hijo, no podrán ser aniquiladas con ese antibiótico en particular y se necesitarán antibióticos más fuertes. Y esto último es otro problema, porque ya no se están creando nuevos antibióticos como antes, por lo que si seguimos abusando llegará un momento en que no tendremos que medicamento darles porque ya las bacterias mutantes serán resistentes a todo lo que el ser humano ha sintetizado para protegernos, y no creo que querramos regresar a la Edad de Piedra.  En todo caso si necesitan más información sobre esto o tienen alguna duda pueden leer más sobre este tema en la página de la OMS que les pongo aquí.

Ahora, tenemos a un niño con fiebre, a veces no contamos con termómetro pero lo sentimos caliente, ¿cómo la controlamos?  Siguiendo estos 4 sencillos pasos:  
A:  Alimentación suficiente y saludable, lo que el niño tolere, en pocas cantidades y varias veces al día si es necesario.
B: Bebidas, aumentar ingesta de líquidos al doble de lo que tomaba normalmente, observar que orine adecuadamente. 
C: Cuerpo en ambiente fresco, poca ropa, baño tibio, paños tibios (nada de bañeras repletas de hielo que lo único que hacen es causarle un peor malestar a su niño).
D: Doctor, llamarlo y/o acudir a su consulta en caso de fiebre muy alta y/o acompañada de otros síntomas como vómitos, diarreas, tos, dolor. 

La fiebre puede llegar a deshidratar por lo que es muy importante el punto B de Bebidas, ya que al aumentar la ingesta de líquidos se previene la deshidratación y eso a su vez ayudará a disminuir la temperatura. Es también importante tener un termómetro para poder tener un control de la temperatura, si bien la mano de los padres para tomarla es respetable, no es completamente seguro para saber que tan alta es la fiebre, con el termómetro se tendrá un mejor control y se puede realizar las tomas de 3 a 4 veces al día y apuntarlas para posteriormente comunicarlas al pediatra. 

No olvidemos que la comunicación es vital para ayudar a sus pequeños, no nos preocupemos tanto sino ocupémonos actuando bien informados de lo que estamos haciendo para ayudar al niño a salir de esa crisis sin complicaciones, la tarea está en ustedes junto con la guía de su pediatra de confianza.  



sábado, 27 de septiembre de 2014

MI COLECCION DE MOMENTOS


Vi una entrada en un blog por el que pasé por casualidades de la vida que se titulaba "La Colección de Momentos" que me encantó y el cual lo muestro aqui.  Mencionaba aquellos momentos que no pasaron desapercibidos para el autor y al final pregunta cuales son los del lector.  Así que decidí responderle en mi blog por lo que a continuación van algunos de los míos: Tomar una pausa en el trabajo y comer un ina cake relleno, revisar en mi consulta a un bebé que empieza a reír mientras lo hago y reírme con él, llevar a comer shawarma a mis sobrinos y escuchar sus anécdotas, darle la mano al señor que vende chifles en la entrada de mi trabajo y conversar sobre su vida,  recibir mensajes de la gente que me gusta durante el día, ver un atardecer distinto cada día a través de mi parabrisas al manejar hacia mi casa, ir al gimnasio con mi hermana, bailar y saltar por una hora entera quedándonos sin aliento, luego ir a comer y hablar por horas, ir al Kangoo Jump con mis sobrinos y ver con una sonrisa como tratan de seguir los pasos de baile pero terminan al final saltando a su propio ritmo, cenar en casa de mis amigas, ver películas y quedarnos dormidas, tener una buena conversación por videollamada con alguien con quien no hablaba hace años, ir a caminar por la ciudadela y respirar esa brisa de verano que me hace tiritar mientras veo a la gente pasar, saludar a personas que no conozco y recibir un saludo igual de alegre, encontrar parqueo donde casi nunca lo encuentro, planificar un viaje y ya tener todo listo, cantar y bailar en la ducha, reírme de mi misma, colocar a mi cachorra Frankie en mi pecho y dormirnos por media hora, verla jugar y correr con su mamá por todo el patio, tener charlas con un buen amigo y que la noche se haga madrugada, practicar esa canción que quería aprender en la guitarra y al fin tocarla bien, escribir esto hoy mientras espero a mis pacientes y sentirme feliz. 

Por ahora lo dejo ahí, son los momentos que recuerdo en este momento, sobre estos pocos días, es bueno saber que hay muchísimos más. ¿cuáles son los tuyos?

viernes, 26 de septiembre de 2014

NIKOLAS


 Sí, sí, lo afirmo y confirmo, soy una tía chocha. Pero ¿Qué más da? Mis sobrinos son como mis hijos pero en un nivel más privilegiado diría yo, ya que a veces puedo jugar y hasta pelear con ellos como una hermana,  y en otras ocasiones me cuentan sus vivencias, y puedo ser quien guarda sus secretos, quien los aconseja y quien los reta cuando siento que debo hacerlo.  Puedo decir con orgullo que hemos hecho un gran trabajo con ellos, ya que son unos niños extraordinarios, no sólo por su madurez y forma de analizar las cosas sino por su bondad, eso es lo que más me encanta de ellos, que son unos niños muy buenos y conscientes de lo importante que es ser generoso y amable con los demás.

Este espacio se lo voy a dedicar a mi sobrino más chiquito, a mi Nikolás. Niko (como lo llamamos) es el menor, y como nieto y sobrino menor es muy consentido obviamente. Es mimado sobretodo por su abuelo Pablo, quien desde pequeño le enseñó que era su Jefe, cosa que todas las mujeres de la casa objetamos, ya que a un niño no se le da esa clase de poder, peor a tan temprana edad. Desde ahí con mi hermana confabulamos en que este niño no podía ser un Pirrurris, así que nos dedicamos a hablarle y no permitirle hacer lo que quisiera, así el abuelo dejara que se le trepe hasta la cabeza. Por suerte el plan dio resultado y a pesar de aún saber conseguir todo de todos los que lo amamos, sobretodo de su abuelo,  ha aprendido a ser un niño considerado y sensato.

Niko es un niño viejo, siempre pensé que si existe la reencarnación,  él es de aquellos que han vivido muchas vidas ya que cuando hablas con él o cerca de él,  no puedes saber lo que está pensando o si te está escuchando, pero así creas que no, él lo escucha todo, lo analiza y te puede dar un consejo muy sabio, o incluso hacer que te des cuenta de aquello que se te pasó por alto.

Es la mejor compañía que puedes pedir, le encanta conversar, y ayudarte, le gusta sentirse útil, es muy sensible y siempre está atento a lo que sucede a su alrededor.  Tiene una gran capacidad para amar, lo demuestra con sus detalles diarios, sus pequeños gestos que hacen que un mal día se llene de luz. Él es la persona con la que puedes contar cuando necesitas ayuda, él da un paso adelante y está ahí para contribuir con su tiempo o sus destrezas para mejorar cualquier situación. Con respecto a eso nunca podré olvidar como apoyó a su hermano en un concurso de talentos, Pablo Andrés se inscribió en un intercolegial con una banda, para tocar una canción inédita en contra de las drogas, pero dicha banda se desintegró antes de empezar, quedando él como único integrante. Pablo Andrés tocaría el teclado y cantaría, pero necesitaba un baterista y  Niko al saber tocar, sin titubear decidió participar junto a su hermano.  Por último consiguieron a un guitarrista, amigo de Pablo Andrés por lo que la banda quedó completa. El concurso sería en uno de los teatros más grandes de la ciudad, el Centro Cívico, y a pesar de los nervios de los 3 (y de nosotros los familiares), lograron impactar no sólo al público y al jurado sino también a los familiares nerviosos que estábamos encantados viéndolos tocar tan bien y con tanta valentía.   No ganaron el concurso, pero ganaron algo más valioso, esa experiencia que jamás podrán olvidar, aquella que vivieron juntos y que demostró la unión y el amor que se tienen el uno al otro.


Mi Niko es mi flaquito sonriente, alegre, que siempre está haciendo bromas, saltando, haciendo muecas. Es tan lleno de vida que alegra la mía todos los días, y quien me enseña como amar ilimitadamente.  Es muy cariñoso, le encanta abrazar, y cuando te mira con esos ojos tan grandes y brillantes, enmarcados con hileras de pestañas abundantes y unas cejas gruesas y traviesas dificulta mucho el decirle que no o enojarse con él. Así esté creciendo, sigue teniendo esa ingenuidad y dulzura de un niño, sigue gustándole que le cuente historias como las que me inventaba para hacerlo dormir, pero más lo hacía reír cuando en la historia siempre aparecía el loco personaje basado en él llamado "El Enano del Pueblo". Cada vez que quieras un cuento te lo contaré mi bebé. Te amo mucho y agradezco por tenerte en mi vida!!

jueves, 18 de septiembre de 2014

¿CUANTO DURA UN RESFRIADO?


Aparte de escribir en mi blog, sigo y leo otros blogs que me interesan mucho, y entre ellos está uno sobre Pediatría Basada en Pruebas donde te dan mucha información resumida de artículos que han leído los autores sobre temas actuales en pediatría.  

El tema que les estoy compartiendo es uno que no sólo va a ser interesante para los pediatras, sino para los padres, quienes son los que más se cuestionan sobre la duración de los resfriados y la frecuencia con la que se presentan actualmente.  Este artículo fue escrito por José Cristóbal Buñuel, y el blog del cual lo comparto es http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/.  El artículo en mención lo muestro a continuación:

Los pediatras, muy especialmente los que trabajamos en atención primaria, estamos muy familiarizados con las "itis": otitis, laringitis, rinitis, faringitis, bronquiolitis... Con todo tipo de infecciones respiratorias agudas (IRA). Son el principal motivo de consulta en atención primaria y todos conocemos a niños "que siempre están en el médico" por el mismo proceso, habitualmente resfriados comunes acompañados o no de tos.

En ocasiones esta persistencia de los síntomas lleva a muchos padres a preocupaciones excesivas y a muchos colegas pediatras a la prescripción de medicamentos innecesarios, bien sean mucolóticos-antitusígenos o - en el peor de los casos - incluso antibióticos.

¿Cuanto dura un episodio de IRA? En el BMJ se publicó una revisión sistemática (RS) sobre el tema, que fue objeto de valoración crítica y de edición de un AVC ("Artículo Valorado Críticamente") en "Evidencias en Pediatría". Los autores de la RS constataron, de la lectura de 23 ensayos clínicos y 25 estudios observacionales, que la duración de estos episodios en general era más prolongada que la que habitualmente comunicamos a los padres. Por ejemplo, la duración promedio de la bronquiolitis es de 21 días, la de la tos aguda es 25 días, la del resfriado común es 15 días y la de los síntomas respiratorios inespecíficos es 16 días

Son datos simples y que a priori puede parecer que carecen de importancia, pero que pueden ayudarnos  a orientar mejor a los padres y a "refrenar los impulsos prescriptores" de muchos de nosotros.

Podéis acceder al texto íntegro de la RS desde este enlace . Ya al AVC sobre la misma publicado en "Evidencias en Pediatría" desde este otro enlace.