martes, 23 de junio de 2026

OTRA ENTRADA DEDICADA A TI, QUE COMO YO TIENES ANSIEDAD

No te resistas a la ansiedad. Aunque pueda sentirse como una carga, muchas veces es una tribulación que te ayuda a purgar emociones, pensamientos y situaciones que necesitan atención. Acéptala y canalízala hacia algo productivo que te motive y te haga bien. Puedes escribir, dar un paseo en la naturaleza, hacer ejercicio o dedicar tiempo a alguna actividad que disfrutes.

Muchas veces le tenemos miedo porque viene acompañada de síntomas físicos que pueden ser intensos. Sin embargo, la ansiedad no está ahí para dañarte. Es una forma en que tu mente y tu cuerpo te dicen: "¿Qué está pasando? ¿En qué estás enfocando tu energía? ¿Qué estás alimentando en tu mente?". Úsala como una señal para reflexionar sobre tu vida. Tal vez estás obsesionado con algo que te está haciendo daño, cargando una frustración, una culpa o un miedo constante al futuro.

La ansiedad puede tener muchas causas, pero a menudo es el síntoma de algo que necesita ajustarse en tu vida. Aprende a vivir más en el presente. Fortalece tu poder interior para que seas tú quien dirija tus pensamientos y emociones, y permite que la ansiedad se convierta en un motor de crecimiento en lugar de un obstáculo.

Cuando llegas a sentir la ansiedad sin darle tanta importancia, pierde gran parte de su poder sobre ti. Puede seguir estando ahí, pero llegará un momento en que apenas la notarás. No te aísles. Acércate a tu familia, a las personas que te hacen bien y a las actividades que te llenan de propósito. Al principio puede que no tengas ganas de hacer nada, y eso está bien. Haz una lista de las cosas que te gustaría hacer y ve avanzando poco a poco, sin prisa. Empieza con pasos pequeños.

Y, para mí, lo más importante: acércate a Dios. Entrégale aquello que está fuera de tu control y confía en que Él te acompañará en el proceso. Haz lo que esté en tus manos, pero con calma y sin abrumarte. Muchas veces queremos resolverlo todo de inmediato para salir de ese estado, y eso solo añade más presión. Ve paso a paso. Sé paciente contigo mismo. Los cambios más profundos suelen comenzar con acciones pequeñas y constantes.

A mí también se me presenta de vez en cuando, pero cada vez la conozco mejor. He aprendido a reconocerla, a entender lo que me quiere mostrar y a no verla como una enemiga. Mi esperanza es que, con el tiempo, me importe cada vez menos y que, en lugar de frenarme, me impulse a crecer cada vez más.

"El mismo suelo que nos hace caer, es en el que hay que apoyarse para levantarse." Ramiro Calle

miércoles, 18 de marzo de 2026

TU BRILLO SOLO DEPENDE DE TI.

 Al sol no le importa si el césped aprecia sus rayos; simplemente sigue brillando. 

Sé como el sol, enamórate sin temor y siempre ganarás, porque sientes, porque vives, porque tienes un corazón. 

Y si quieres tener a alguien que jamás te decepcionará, enamórate del Señor. 

miércoles, 24 de septiembre de 2025

LA MEDITACION

La vida está tan llena de sorpresas, algunas buenas, otras malas, otras peores, pero está también llena de muchas enseñanzas. Ya sé que eso es algo que todos sabemos, pero a mí no deja de sorprenderme. Me he dado cuenta personalmente de que a mí la vida me ha enseñado que todo cambia, todo el tiempo, y que no puedo jamás bajar la guardia. Si algo me hizo bien alguna vez, una práctica excelente para mejorar mi mente y mi cuerpo, nunca debo dejar de hacerlo sólo porque ya estoy bien. No debemos soltar aquello que sabemos que es una práctica que nos edifica y, sobre todo, que es positiva para la mente. 

El mundo ahora está demasiado congestionado de incertidumbre, distracciones, materialismo y muchas tribulaciones. Debemos estar preparados para poder enfrentarnos a él y en eso yo puedo decir que una de las mejores prácticas es la meditación. Yo soy cristiana, por lo que a mí personalmente me gusta la meditación. Es como lo dicta la Biblia, por ejemplo, en Filipenses 4:8 ya nos enseñaban a hacerlo: "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en eso meditad." Esto nos enseña que meditar no es poner tu mente en blanco; eso es imposible,  ya que nuestra mente está hecha para pensar.  La forma de hacerlo es practicando, ponerte en una posición cómoda y centrarte en algo a lo que sí quieres poner atención.

Somos cuerpo, mente y espíritu. Por eso yo considero que es muy bueno meditar, no meditando a espíritus como el Hare Krishna o chakras (por favor, no hagan eso), pero usando tu cuerpo y mente para acercarte más a Dios y a su paz.  Esto se logra practicando todos los días, ya que muchas veces no nos damos cuenta, pero la mayor parte del día vivimos en piloto automático y no estamos prestando atención a lo que está pasando en el momento. La meditación te ayuda a eso, a que vivas, no sobrevivas y disfrutes la vida a plenitud. 

Y ¿Cómo se medita? Pues simplemente es sentarse o acostarse cómodamente, mantener los ojos cerrados o abiertos mirando en un punto y centrarse en algo: un versículo bíblico corto que te guste junto con la respiración.  Durante ese momento, que puede ser 5 min, 20 min, 1 h o el tiempo que desees (si eres principiante, es bueno empezar con 5 minutos), es común que nos aparezcan pensamientos. Pues ahí lo que se hace es atenderlo, o sea, prestarle atención, y luego suavemente volver a tu foco de atención. Eso se hace las veces necesarias, no importa cuántas veces sean, pero eso ejercita la mente porque ayuda a que nos demos cuenta cuando nos distraemos. Cada vez que haces eso, estás haciendo algo maravilloso para tu cerebro.  Recuerda que esos pensamientos vienen del subconsciente y no representan quiénes somos. A veces pueden ser pensamientos que nos causan angustia o estrés, y a veces son sólo recuerdos o planes para el futuro. No importa qué tipos de pensamientos sean, lo importante es que los veas como un espectador en una sala de cine, los dejes ir y te vuelvas a centrar. Puedes decirle a ese pensamiento "¡hola!" y luego "chao!" y lo dejas ir para volver a centrarte.  Este ejercicio te enseña a vivir en el presente, a crear un cerebro más feliz y más pacífico.  Además, si te centras en un verso positivo bíblico, te enseña a tener la mente más enfocada en las verdades de Cristo y menos en este mundo tan caótico que está tan lleno de mentiras. 

Imagínate la cantidad de pensamientos que tenemos al día, por la sobreestimulación en la que vivimos, y cuántos pensamientos han ocupado nuestra mente demasiado tiempo, incluso causándonos malestar físico. Si lo vemos científicamente, cuando esos pensamientos se tornan obsesivos, estamos creando un cerebro ansioso, y eso activa la amígdala cerebral, que es su parte más rudimentaria y la que despierta la alarma tanto en nuestra mente como en nuestro cuerpo. Esto ocasiona que todo el cuerpo reaccione a un peligro que no existe, activando las hormonas del estrés como son la adrenalina y el cortisol, y disminuyendo las hormonas de la felicidad y la calma como son la dopamina y la serotonina. Nuestra corteza prefrontal, nuestra parte más consciente, se altera y  permite que la amígdala domine. Por ende, nuestro cerebro estará cada vez más fuera de nuestro control. 

La meditación ayuda a que eso cambie, a que nuestro cerebro forme nuevas conexiones y se familiarice más con la calma, a que el sistema parasimpático sea el que domine más tu día, no el simpático que te pone en un estado de alerta. 

Esta práctica es gratis, fácil y no necesitas más de 20 minutos al día para ejercitar esa parte tan importante de tu cuerpo que es tu cerebro, el cual maneja todos tus sistemas y el cual te brinda la realidad que tú quieres vivir.  

Empieza desde hoy, tómate 5 a 10 min al día y hazlo por un mes, verás como te vuelves más atento, duermes mejor y disfrutas más de cada momento. No pierdes nada con intentarlo, todo lo contrario, vas a ganar mucho. 

martes, 29 de abril de 2025

POR QUE EL PENSAR QUE SOMOS PERFECTOS TAL Y COMO SOMOS HA DAÑADO NUESTRA SOCIEDAD

La frase "ámate tal y como eres" se ha convertido en un mantra popular, repetido en redes sociales, libros de autoayuda y charlas motivacionales. Suena cálida, amable y comprensiva, pero ¿es realmente tan positiva como parece? En esta entrada, quiero reflexionar sobre por qué esta idea, aunque bienintencionada, puede ser peligrosa y cómo ha contribuido a moldear una sociedad que, en muchos sentidos, ha perdido el rumbo. A través de mi experiencia personal, espero ilustrar por qué necesitamos cuestionar este mensaje y adoptar una perspectiva más equilibrada.

La imperfección humana: una verdad universal

Es un hecho evidente que los seres humanos no somos perfectos. Desde el momento en que nacemos, somos vulnerables a las influencias del mundo que nos rodea. En la infancia, nuestra pureza e inocencia nos acercan a un estado de "perfección", pero a medida que crecemos, experimentamos dolor, miedo, decepción y una amplia gama de emociones, desde las más luminosas hasta las más oscuras. Aprendemos lo que es la vanidad, los celos, la envidia, la rabia, la pereza y, en algunos casos, las adicciones. Incluso si crecemos en un entorno amoroso y protector, no podemos vivir en una burbuja eternamente. El mundo nos moldea, y nuestras experiencias, tanto positivas como negativas, definen quiénes somos.

El peligro de "eres perfecto tal y como eres"

La afirmación "eres perfecto tal y como eres" puede sonar reconfortante, pero encierra un riesgo significativo. Al adoptar esta mentalidad, cerramos la puerta a la autocrítica constructiva, al aprendizaje y al crecimiento personal. Si creemos que no necesitamos cambiar nada, cualquier consejo o crítica, por bienintencionado que sea, se percibe como un ataque. Esta actitud no solo frena nuestra evolución personal, sino que también nos impide reconocer comportamientos o pensamientos que podrían estar haciéndonos daño a nosotros mismos o a los demás.

Además, este mensaje fomenta el narcisismo, el victimismo y el materialismo, especialmente entre los más jóvenes. En un mundo donde todo está al alcance de un clic —desde el transporte hasta la comunicación instantánea—, tenemos demasiado tiempo para centrarnos en nosotros mismos: en cómo nos vemos, cómo nos sentimos o qué creemos que merecemos. Este enfoque excesivo en el "yo" puede llevar a la frustración, la depresión y la incapacidad de aceptar críticas, alejándonos de las personas que realmente buscan nuestro bienestar.

El impacto social y político

Esta mentalidad no solo afecta a nivel personal, sino que también ha permeado la esfera pública. En la política, los líderes que refuerzan la idea de que "eres perfecto tal y como eres" y que todas tus creencias o percepciones deben ser validadas sin cuestionamiento ganan popularidad, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Este enfoque ha llevado a extremos como la aceptación incondicional de cualquier autopercepción, incluso cuando entra en conflicto con la realidad objetiva. Por ejemplo, la idea de que alguien puede exigir que se le reconozca como algo que no es —y que cuestionarlo sea considerado una ofensa— refleja cómo esta mentalidad ha distorsionado el debate público y las leyes en algunos lugares.

Mi experiencia personal: un cambio de perspectiva

Durante años, yo misma caí en la trampa de esta mentalidad. Me enfocaba en mis emociones, mis miedos y en lo que otros "me hacían". Aunque nunca fui de culpar a los demás por mis decisiones, sentía lástima por mí misma cuando las cosas no salían como quería. Me preguntaba: "¿Por qué me pasa esto si soy tan buena persona?" o "¿Por qué no me valoran como merezco?". Este enfoque me sumió en un sufrimiento autoimpuesto que solo empezó a desvanecerse cuando cambié mi perspectiva.

Descubrí que centrarme en mí misma era el problema. Cuando comencé a practicar la gratitud, mi mundo cambió. La gratitud me permitió salir de mi burbuja y apreciar las bendiciones que había ignorado: las personas que me rodeaban, las oportunidades que tenía, las pequeñas cosas que hacían mi vida significativa. Me di cuenta de que no estoy aquí para ser el centro del universo, sino para servir, ayudar y compartir lo que he aprendido. Este cambio de mentalidad no solo me liberó de la autocompasión, sino que también me permitió construir relaciones más auténticas y significativas.

La gratitud como antídoto

En una sociedad que nos empuja a pensar constantemente en nosotros mismos, la gratitud es una herramienta poderosa para contrarrestar el egoísmo y la insatisfacción. Al despertar cada mañana y reflexionar sobre lo que agradecemos, empezamos a ver el mundo con otros ojos. Nos damos cuenta de que muchas de las bendiciones que tenemos —como el amor de una pareja, la amistad o incluso las pequeñas alegrías diarias— son fáciles de pasar por alto cuando estamos demasiado enfocados en lo que nos falta.

Un ejemplo claro es el esposo que ignora a su esposa, quien hace todo por cuidarlo y demostrarle cariño, porque está absorto en su celular. Solo cuando ella se cansa y se va, él levanta la vista y se da cuenta de lo que perdió. La gratitud nos ayuda a evitar estas tragedias cotidianas, enseñándonos a valorar lo que tenemos antes de que sea demasiado tarde. 

Una propuesta para el cambio

En lugar de llenar nuestras mentes con pensamientos sobre lo que nos falta o lo que merecemos, propongo un enfoque diferente: dirigir nuestra energía hacia los demás. Preguntémonos: ¿Qué puedo hacer hoy para que este día sea valioso para alguien más? ¿Qué talento o habilidad puedo usar para ayudar a otros? ¿Cuál es el propósito que me impulsa a levantarme cada mañana? Creo firmemente que estamos aquí para contribuir, no para exigir. Nuestra existencia tiene sentido cuando nos esforzamos por dejar una huella positiva en el mundo, por pequeña que sea.

Conclusión

La idea de que "somos perfectos tal y como estamos" puede parecer un mensaje positivo pero en realidad nos limita. Nos aleja del crecimiento personal, nos encierra en el narcisismo y debilita nuestra capacidad para conectar con los demás. En cambio, al aceptar nuestra imperfección, practicar la gratitud y enfocarnos en servir a otros, podemos encontrar un propósito más profundo y construir una sociedad más sana y equilibrada. ¿Qué piensas? ¿Cómo podemos fomentar un equilibrio entre el amor propio y la humildad en un mundo que parece celebrar el ego?

jueves, 27 de marzo de 2025

ECOVILLAGES: NO ES SOLO UNA EMPRESA, ES UNA LUCHA POR LA FAMILIA.



Cuando comenzamos la empresa de EcoVillages en Panamá (porque ahora vivo en Panamá), al principio lo vi como el sueño de mi esposo, algo en lo que lo apoyaba porque moldearía nuestro futuro como familia. Pero con el tiempo, me di cuenta de que era mucho más que eso. Esta empresa no se trata solo de ayudar a las personas a reubicarse; se trata de crear comunidades con personas que comparten nuestros valores y de revivir los principios que alguna vez hicieron del mundo occidental un faro de oportunidades y libertad.

Durante generaciones, Estados Unidos fue el destino definitivo para quienes buscaban una vida mejor. Su fuerte y atemporal constitución basada en principios judeo- cristianos, su compromiso con las libertades individuales y sus oportunidades de prosperidad atrajeron a personas de todo el mundo, incluyendo Latinoamérica. Las familias prosperaban, los niños recibían una educación de calidad y el trabajo duro era recompensado. Pero con el tiempo, estos valores fundamentales comenzaron a erosionarse. La sociedad cambió, el trabajo tomó prioridad sobre la familia, los divorcios se dispararon, las adicciones crecieron y los movimientos sociales, aunque aparentemente bien intencionados, fueron cooptados para servir a agendas políticas.

Las marchas parecían nobles—promoviendo la paz, la tolerancia, la unidad y la aceptación. Pero en realidad, fueron manipuladas, y sus participantes terminaron siendo "colaboradores inconscientes" sin darse cuenta. Estos movimientos fueron cuidadosamente orquestados y más tarde absorbidos por las mismas élites contra las que creían estar luchando. A través de esta guerra cultural, estas élites lograron controlar las mentes y las familias de las personas, distrayéndolas de los problemas reales, fomentando la división y profundizando la dependencia del Estado. Con el tiempo, la gente fue llevada a creer que el gobierno es dueño de sus vidas y que depender de él es necesario. Esto es Comunismo 101.

A medida que la influencia del gobierno se expandió, la responsabilidad personal y las libertades individuales se deterioraron. Esta es una estrategia fundamental de las ideologías socialistas: crear dependencia mientras se destruyen los valores que sostienen familias y comunidades fuertes y autosuficientes. La gente no lo vio venir porque sucedió gradualmente. Nuestros padres marcharon por la paz, el amor y la "liberación sexual" en los 60,  se alentó a las mujeres a rechazar su rol en la familia, convencidas de que las mantenían esclavizadas, mientras que los hombres eran alentados a abandonar cada vez más a sus familias para obtener subisidios gubernamentales y  el desfile del orgullo se convirtió en un mes entero de celebración de la sexualidad. Poco a poco, la vida de las personas se volvió más dependiente del Estado, mientras sus creencias eran moldeadas por los medios de comunicación y la propaganda de Hollywood.

Si lees El Libro Negro de la Nueva Izquierda de Agustín Laje, entenderás cómo la agenda socialista ha logrado controlar a las masas. En resumen: al principio, usaron la lucha de clases contra los dueños de empresas, pero cuando la gente se dio cuenta de que el trabajo era la mejor manera de progresar y dejó de preocuparse por esa división, cambiaron a la política de identidad: feminismo radical, LGBTQ, Black Lives Matter y más. Todo con el objetivo de socavar los valores cristianos tradicionales: atacar la feminidad, la masculinidad, el matrimonio, la familia, los niños y hasta al bebé en el vientre materno.

Una vez que comprendes por qué nos ha sucedido esto y te das cuenta de que hemos sido manipulados, puedes liberar tu mente. Verás que es momento de dejar atrás esa sociedad porque va en camino al colapso.

Comprender estos cambios sociales fue un punto de inflexión para mí. Durante años, creí en la idea feminista moderna de que la independencia significaba priorizar una carrera profesional por encima de todo. Me enfoqué solo en el éxito profesional, sin considerar el matrimonio o la familia como prioridades. Pero con el tiempo, me sentí cada vez más desilusionada con ese camino. Como muchos, tuve dificultades en mis relaciones y en mi realización personal, hasta que finalmente entendí que la verdadera confianza y felicidad provienen de saber quién eres, qué defiendes y de construir una vida alineada con esos valores, una vida con propósito.

A través de mi propio camino de Fe, encontré claridad. Aprendí a conocer y a confiar en Dios, a soltar la ilusión del control y a abrazar mi rol en el matrimonio y la familia. Esta transformación personal fortaleció mi convicción de mantenerme firme en mis creencias, incluso cuando van en contra de la cultura popular. Uno de los momentos clave que me hizo cuestionar las narrativas modernas fue el movimiento Me Too y su lema "Cree en todas las mujeres", que ignoraba el principio fundamental del debido proceso. Apoyar a las víctimas es importante, pero aceptar acusaciones sin pruebas ha tenido consecuencias devastadoras, incluyendo denuncias falsas que han arruinado vidas. Como esposa, madrastra y tía de hombres y niños maravillosos, no podía ignorar los peligros de esta ideología.

El ataque a los valores familiares no se detuvo ahí. El cambio más alarmante ha sido el ataque directo a los niños, promoviendo ideologías de género, alentando procedimientos médicos irreversibles y socavando los derechos de los padres. Este asalto directo a la familia es la razón por la que estamos tan comprometidos en crear comunidades que protejan y defiendan estos valores.

Nuestras comunidades representan algo más que hermosas casas en lugares paradisíacos. Somos claros sobre lo que creemos:

  • Creemos en la libertad, pero también en preservar los valores judeo cristianos que hicieron fuerte a la civilización occidental.

  • Creemos en la importancia de la familia y en la inocencia de los niños.

  • Creemos en la realidad biológica: existen dos géneros, hombre y mujer.

  • Creemos en la libertad de expresión, la libertad religiosa y la libertad médica.

  • Creemos que hombres y mujeres son iguales pero diferentes, cada uno con roles únicos y complementarios.

  • Creemos en el debate abierto, donde las diferencias pueden discutirse con respeto, sin censura.

  • No somos "woke", estamos despiertos a la realidad de lo que está ocurriendo en la sociedad y hemos elegido defender lo que realmente importa.

Esta es una de las razones por las que elegimos Latinoamérica para crear nuestras comunidades. En muchos lugares de esta región, la mayoría de las personas aún defienden y luchan por los principios del núcleo familiar. Por eso estamos viendo un éxodo de personas de todo el mundo, especialmente de países desarrollados donde la inmigración ilegal está transformando la cultura y creando entornos inseguros e inestables. Estas personas buscan un lugar donde puedan vivir de acuerdo con sus valores, donde sus familias puedan prosperar con seguridad y donde sus principios sean respetados.

Estos principios no son solo palabras; son la base de las comunidades que estamos construyendo. Y lo más gratificante de este camino ha sido conocer a tantas personas con ideas afines, que comparten estas creencias y desean construir un futuro basado en ellas. Nuestros clientes no son solo compradores; se convierten en amigos, vecinos y en parte de un grupo que prioriza la libertad, la familia y la verdad.

Esta es la razón por la que hacemos lo que hacemos. No estamos simplemente desarrollando propiedades, estamos fomentando un estilo de vida que se alinea con nuestras convicciones más profundas. Y estamos agradecidos por cada persona que se une a esta misión.

lunes, 3 de julio de 2023

RECAIDA (CONSEJOS PARA CUANDO VUELVE LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN A TU VIDA)

Volvió la ansiedad a mi vida. 

Sé como pasó, pero no supe detenerla. Tanto que hablaba sobre mi Fe en Dios, y lo que menos hice fue creer en su palabra, en sus bendiciones, que se manifiestan día tras día. Incluso hoy cuando sigo con estos síntomas y luchando, sé que El me envía señales de que todo estará bien. Hice una lista de todas las bendiciones que Dios me ha dado, no sólo a mi, sino a toda mi familia y el escribirlas me ha dado una esperanza. 

En esta ocasión he aprendido mucho más sobre mi, sobre el tipo de herramientas que podemos utilizar para gestionar la ansiedad, para aceptarla, sentirla, y vivirla como una oportunidad.  Estoy un poco más afectada...no... bastante más afectada, porque ahora también sufro de insomnio. La vez pasada pude conciliar el sueño con más facilidad pero ahora es un reto, y me he obsesionado con el tema lo cual no ayuda, ni a mi insomnio ni a mi ansiedad.  Y eso se convirtió en un círculo vicioso que ha complicado mi estado.

A pesar de todo, he ido empezando a ver este padecimiento como una oportunidad. Después de casi 3 meses empiezo a ver la luz, y no me despego de mi Padre Dios, ni de las personas que Él ha enviado para apoyarme. Es duro, pero también puede ser lo que puede salvarme de vivir una vida llena de temor vs una vida plena, sin límites autoimpuestos por pensamientos irreales creados por mi. El aprender a no querer controlarlo todo y tener Fe, es una lección muy grande que me está enseñando esta ansiedad.  

En esta recaída he investigado mucho sobre el insomnio, la ansiedad, la depresión, incluyendo sus diferentes tratamientos, y además he comprendido de que se trata la meditación.  Estoy segura de que todo esto tiene una razón y de que saldré como una Andrea más fuerte y con una mente distinta. Conozco ahora sobre la neuroplasticidad y cómo podemos cambiar nuestro subconsciente. Antes no lo creía posible, pero el saber que nosotros no somos nuestros pensamientos me ha abierto a muchas nuevas posibilidades.  También he podido notar la inmensa cantidad de personas que pide ayuda en redes, por lo que los que hemos pasado por esto podemos hacer mucho para ayudarnos unos a otros.  El mundo está cambiando rápidamente (mucho más rápido que antes) y nos está afectando a todos. Tenemos que poner la cara, hacerle frente y no dejar que nos tumbe. 

Actualización hoy 5 de Junio, 2023

Estoy mucho mejor, he vuelto a superarlo pero tengo que estar atenta y no dejar de hacer todas las cosas que me han ayudado.  La primera: mantener y aumentar cada día la Fe. La Fe es algo que se va cultivando con la oración diaria, además de aprender más sobre Dios por medio de su palabra, y su palabra la encuentras en la Biblia. Me ayuda mucho también leer y ver historias de personas que se han apoyado 100% en Dios. Todo aquello que es positivo y bueno debe llenar nuestras mentes. Nos acostumbramos mucho a ver malas noticias, llenémonos de noticias de éxito y de alegría. 

Como la vez pasada, volví a caminar a diario, a comer mejor, a tratar de dormir bien (al inicio necesitaba pastillas pero ya no gracias a Dios), y a meditar.  Algo que agregué fue el hecho de aprender sobre el insomnio, ya que eso me frustró y angustió mucho. Empecé a tomar magnesio (citrato primero y luego glicinato de magnesio), vitamina D, vitamina C y zinc; además de aguas aromáticas de valeriana, passiflora, toronjil y manzanilla cada noche. No todas a la vez, pero iba intercalando.  Dejé de ver TV, apagaba todo a las 7-8pm para prepararme para dormir. Trataba de asolearme en la mañana, y al atardecer tener mi habitación con una iluminación más tenue y relajante. 

Me compré libros para evitar ver pantallas y dormir mejor. Entre esos libros leí el de un amigo de mi papá llamado Eduardo Salomón. Su libro ''Recuerdos de Urdesa'' es sobre su infancia y juventud en Urdesa, una ciudadela muy conocida y popular de Guayaquil; que en los años 60 se puso muy de moda por su localización a lado del Estero Salado, y la cantidad de familias que decidieron mudarse para allá. Es un libro lleno de anécdotas muy entretenidas, incluso hay algunas en las que mi papá es el protagonista principal, por lo que lo sentí muy cercano.  Me gustó leerlo, sobretodo porque me sacó varias risas durante la noche, y fue perfecto para olvidar esos duros momentos por los que estaba pasando. 

Otro libro que leí durante ese tiempo es ''El Poder del Ahora'' de Eckhardt Tolle, el cual me ayudó mucho a entender la causa del sufrimiento humano y a como vivir más conscientes, presentes y menos en el ego. Eso también es la base de la meditación, donde aprendí a sentir mis emociones sin temerles, a enfocarme en el momento presente y no dejar que mi subconsciente me domine. En alguna otra entrada hablaré más sobre esto, ya que es un tema muy interesante y que me ayudó mucho también a poder superar mi ansiedad y depresión. 

Debo aceptar que soy un ser humano y que es normal que tenga ansiedad, el miedo al miedo no debe detenerme a continuar viviendo y disfrutar del día a día. Hay días maravillosos, sobretodo cuando tengo muchas cosas que hacer. Lo peor que podemos hacer es no tener una actividad que nos apasione, eso nos mantiene pensando en nosotros mismos y nos enferma la mente. Todos los días hay cosas que hacer, hasta arreglar la habitación nos da un sentido de logro y un buen inicio del día. 

Resumen de Consejos para superar la ansiedad y la depresión:

  1. Agradece a Dios por un nuevo amanecer todos los días. Agradece por lo bueno y también por lo malo, ya que lo malo te ayuda a crecer y a valorar lo que tienes. 
  2. Recordar que siempre va a salir el SOL y que todo es temporal.
  3. No te dejes atrapar del miedo, pero no le huyas, aprende a sentir tu cuerpo y aceptar tu experiencia en el ahora. 
  4. No olvidar que has superado muchas cosas y que cada una te fortalece.
  5. Busca tu propósito de vida y recuérdalo cada mañana.
  6. Concéntrate en tus bendiciones y no en lo que no tienes. 
  7. Ejercítate al menos 4 veces a la semana, sirve caminar y practicar deportes (yo me enamoré del tennis lo cual me ayudó tambien a salir).
  8. Siempre pide ayuda y habla de lo que sientes con personas que son profesionales en el tema y también con aquellos que más te quieren. 
  9. No veas noticias ni redes sociales.
  10. Aliméntate bien, sobretodo con frutas, vegetales, carnes blancas. Evita el azucar, el alcohol, las drogas y el cigarrillo. 
  11. Hidrátate.
  12. Sal de tu casa (así no tengas ganas), al inicio por poco tiempo y luego si ves que puedes más tiempo, hazlo, no te encierres.
  13. Si te sientes abrumado aprende a respirar y a meditar, hay muchos tutoriales en youtube, te recomiendo que veas el de Desansiedad y el de Mind Jorge.  Lo busqué y me ha dado clases personalizadas por zoom.
  14. Y recuerda que si yo ya he salido 2 veces, tú también puedes. Nunca pierdas la esperanza.

Te envío bendiciones por tu vida y la de los tuyos, y acá estoy si necesitas contactarme.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

VOLVER A EMPEZAR

¡Qué bueno es tener un sacudón de vez en cuando! 

Si te das cuenta, cuando todo te está saliendo bien puedes flaquear y dar todo por sentado.  Son esos momentos duros, donde te sientes un poco perdido, angustiado, a veces desamparado, los que te presentan la mejor oportunidad para crecer.

Vas por un camino y todo va bien, y dejas de verte a ti mismo, sólo ves a los demás, te quejas, criticas, pierdes el norte; y ahí es cuando el sacudón es una bendición. 

No le tengas miedo a esa angustia, a ese miedo, a esa mala racha.  Agradécela profundamente porque puede ser la que te abra un nuevo camino, el camino correcto, el camino de la victoria. 

A veces acogemos la oscuridad sin darnos cuenta, y no sabemos lo que nos está pasando. Espiritualmente es una lucha, vives una guerra dentro de ti, pero sólo tú puedes aliviarla con Fe.  No te olvides de orar, de pedir, de ser humilde y siempre ser grato.

La gratitud es una virtud que nunca debes dejar que se marchite en ti.  Y si nunca la has tenido, siémbrala.  Se siembra agradeciendo cada mañana, por la vida, por tu vida, por la de tus seres queridos.  Por tener un techo, una cama, alimento, personas especiales.  Si estás solo, créeme que no lo estás. Ten Fe, ya que hay alguien a tu lado que está esperando por ti.  No lo ignores, busca su luz y te aliviará todo tu pesar, y cuando lo haga, no lo olvides.  Alimenta esa nueva relación con El todos los días de tu vida, y sé un testimonio de los cambios que El ha hecho en ti. 

Una vez que lo encuentras, y todo mejora, cada día recuérdate lo que has ganado.  Si empiezas a olvidar y dar todo por sentado nuevamente, y sin darte cuenta vuelves a caer en un círculo gris, agradece por ese nuevo sacudón. 

Nunca es tarde para volver a empezar.

domingo, 14 de agosto de 2022

CAMINANDO

 Me gusta caminar.

Y a veces me olvido que tanto me gusta. Estoy en mi casa y es tan fácil dejarme caer, ver películas, no pensar sino dejarme llevar por la creatividad de extraños en vez de alimentar la mía. 

Hoy caminé y me sentí libre. Crucé la Avenida Balboa de la ciudad de Panamá y subí por el paso a desnivel. En 2 minutos llegué a la Cinta Costera que está frente al Océano Pacífico, y al tener a los árboles y el mar tan cerca inspiré profundamente, y llené mis pulmones. Inspiré como si no hubiera respirado por meses y recién podía tomar aire. 

No me gusta el calor, y el sol estaba abrasador, pero no me importó, me gusta más caminar que quejarme del calor.  

Me gusta tomar fotografías.

Y a veces me olvido que me gusta tanto. Hoy saqué mi teléfono para fotografiar y me acerqué a los animales, los árboles, las personas. Pude fijarme en cada textura, color, contrastes, sentir la alegría de la gente al andar en bicicleta, correr y bailar en un Domingo de actividades en la Cinta Costera. Todos los domingos cierran la Avenida Balboa, el carril de venida o de ida, no sé, pero lo cierran, y así todos pueden usar la calle como peatonal. 

Mientras caminaba en este calor, pero sonriente, me di cuenta que en otras ocasiones el calor me molesta mucho, y supera mi amor por caminar. Y me di cuenta que es cuando no camino por mi, sino por otros, por sus deseos y hacia su destino, no el mío.  Yo quiero caminar bajo mis propios términos y a mi propio ritmo. No soy egoísta, ¿o sí? A veces...puede ser. Pero me lo guardo, aunque a veces no, a veces sí me quejo. 

Igual lo hago, pero no lo disfruto como lo disfruté hoy.  

Algunas fotos de hoy:




















lunes, 7 de marzo de 2022

CALMA

Cuando sientas que en tu interior se ha formado una tormenta sin control, detente por un momento, de todo lo que estás haciendo, detente de lo que estás pensando y sintiendo; y mira como la brisa mueve las hojas de los árboles. Esa brisa la tienes tú también dentro de ti. La brisa que viene después del huracán, la brisa que devuelve todo a su lugar o se lo lleva lejos al lugar donde pertenece. 

Tu esencia es ser brisa, ser como el viento que ayuda a los pájaros volar, a las olas moverse como una danza eterna llena de paz. 

miércoles, 3 de noviembre de 2021

MI TRASTORNO DE ANSIEDAD (y como lo pude superar)


En Noviembre del 2020 (el año del COVID) volví a Ecuador para visitar a mi familia. 

Poco sabría que ese sería el comienzo de una pesadilla interna que había ignorado por meses, talvez años.  Empecé meses antes con taquicardias y palpitaciones en la madrugada, además de pensamientos que me dificultaban retomar el sueño. Yo pensaba que esto era normal, ya que mi esposo Patrick tiene la misma dificultad al despertar en las madrugadas. Ambos pensamos demasiado las cosas ("overthinkers"), y nos gusta resolverlo todo en el momento y no dejarlo para después. 

En todo caso, después de unos meses de esto, me di cuenta que había bajado mucho de peso, más de lo normal. Cuando conocí a Patrick pesaba 150 lbs y al pesarme esta vez, vi con horror que había adelgazado 25 lbs sin ninguna razón. Algo que nunca me había pasado, sobretodo porque seguía comiendo de todo y bastante. Eso me hizo pensar que algo no estaba bien, pero imaginé que sería algo físico, no mental. Estaba equivocada.

Al llegar a Ecuador, mi delgadez fue evidente para mi familia. Mis padres y hermana no me lo hicieron  notar, pero sí mis abuelitos. Eso me alarmó más, por lo que una mañana me desperté y mientras me desperezaba en la cama, me toqué la barriga y subí con mis manos hacia mis costillas, sintiéndolas claramente, y me di cuenta lo delgada que estaba, asustándome mucho, más de lo normal.  Desde ahí se disparó algo aterrador que no me soltó por meses. Era una angustia permanente acompañada de una sensación de electricidad que me recorría todo el cuerpo, todo el día, sin parar. Sentía que iba a morir y todo me daba miedo: salir, estar sola, estar acompañada, vivir. No sólo es la sensación física, sino el terror constante que llena tu mente de oscuridad.  Siendo yo una persona a la que le gusta controlarlo todo, el no poder con esto que sentía físicamente, ni lo que pasaba por mi mente, me llenaba de más angustia, transformándose en un círculo vicioso sin escapatoria. Y como muchas personas que piensan “esto nunca me va a suceder",  yo también pensé que esto jamás me pasaría, pero me pasó, y tuve que aceptar esta realidad como mía.

Afortunadamente, yo no puedo dejar las cosas así, y al darme cuenta que esto ya era un problema mental, aunque dentro de mi seguía obsesivamente pensando que tenía una enfermedad grave por mi pérdida de peso, decidí pedir ayuda. Inmediatamente me eché a la búsqueda y encontré a una psiquiatra y una psicóloga. También fui a ver a una amiga gastroenteróloga porque tenía ardor estomacal y obviamente pensé que tenía la peor enfermedad, y que por eso había bajado tanto de peso. Mi gastroenteróloga me dijo que lo más probable es que sea una úlcera por estrés y me envió tratamiento, además de unos exámenes que no pude hacerme por miedo al resultado (yo seguía pensando que era algo más grave que una úlcera).

Mientras tanto, mi psiquiatra me diagnosticó Trastorno de Ansiedad con inicios de depresión y Trastorno Obsesivo Compulsivo. No me sorprendió porque mis síntomas eran sumamente fuertes y pedía a gritos que me mediquen (los gritos estaban en mi mente, no le grité a la doctora por si acaso). Fue un alivio cuando la doctora dijo que lo iba a hacer, pero esa medicina recién haría efecto en unas 4 semanas. Mientras tanto, debía usar otro ansiolítico de efecto más inmediato para poder aguantar los días y dormir en las noches. Desafortunadamente no me ayudó mucho en los días ya que sólo me sedaba un poco, y la ansiedad y el terror... bien gracias, seguían ahí, intactos. La dosis más alta del ansiolítico que me tomaba en las noches sí me ayudó a dormir, y realmente necesitaba ese descanso, para poder levantarme con algo de energía y poner manos a la obra para recuperarme. No es fácil ya que a veces lo que quieres es solo dormir y olvidarte de todo, pero mi mente tampoco me dejaba seguir descansando, así que lo mejor era moverme. 

La psiquiatra me ayudó a entender que mi estado físico estaba íntimamente ligado a mi estado mental, y que mi pérdida de peso era consecuencia de la pérdida de energía constante, causada por un desbalance químico que mi mente ocasionó, por mi predisposición genética de ansiedad (químicamente tenía el cortisol y adrenalina que son hormonas de estrés, sumamente elevadas y la serotonina a la que le llaman la hormona de la felicidad, sumamente baja). Básicamente estaba en un estado de alerta constante, como si siempre estuviera en peligro. 

Con mi psicóloga el tratamiento se basaba en aprender a manejar mi mente crónicamente ansiosa, y ver las situaciones de forma completamente diferente a como lo había hecho hasta ahora. Es decir, aprender a desaprender muchos malos hábitos de mi pensamiento, como es el deseo de controlarlo todo, y el empezar a ver las cosas desde una perspectiva más realista, más positiva y menos catastrófica. La verdad, yo soy una terrible ¨adivinadora del futuro¨, ya que todos esos pensamientos trágicos nunca se han cumplido y muy posiblemente jamás se cumplan. 

Como yo soy obsesiva, (ahora ya diagnosticada y algo que irónicamente utilicé para mi beneficio en mi recuperación) me dediqué a investigar día y noche sobre mi trastorno y la forma como salir de ese estado. Empecé a seguir una dieta saludable que me eleve esa hormona de la felicidad y me ayude a subir de peso: banano, aguacate, huevos, lácteos, cereales integrales, legumbres, carnes blancas, y mucha agua para estar hidratada. También me levantaba muy temprano a caminar.  En esas caminatas trataba con dificultad de disfrutar de los árboles, el cielo, los pájaros, a estar más atenta de lo que pasaba a mi alrededor y menos de lo que pasaba en mi interior.  Además aprendí a meditar con aplicaciones y con vídeos que te enseñan a hacerlo, te guían y ayudan mucho a relajarte. 

Mi camino a la recuperación no se detuvo ahí. El primer día de mi ansiedad constante recibí la llamada de una amiga muy querida: Patty. Ella me escribió preguntándome si estaba bien. Fue un mensaje sorpresa, sin un motivo especial, sólo había visto mi fotografía y decidió contactarme. Ese mensaje me hizo abrirme con ella y contarle todo lo que me estaba pasando, y ella me dijo algo que me dio una nueva esperanza en una nota de voz. Me dijo: "Andrea tú eres muy especial, y esto que te está pasando es un llamado, Dios tiene algo contigo. Búscalo." 

Yo siempre he dicho que creo en Dios, pero nunca realicé una búsqueda profunda, o tuve esa curiosidad para conocerlo bien y realmente enamorarme de El. Y empecé a orar todos los días y no sólo eso, a buscar escritos y videos de personas que habían superado su ansiedad con El. Y encontré tesoros en internet. Encontré a personas que daban maravillosos consejos que aliviaron tremendamente mis días y me ayudaron a seguir.  De los videos que más me llegaron, debo mencionar los de un chico llamado Alfonso Guenique (se los aconsejo, pueden encontrarlo en YouTube). Un joven escritor español que cuenta con gran detalle su primer ataque de pánico en un viaje de Año Nuevo a Madrid. Me sentí muy identificada con él y con lo que sentía; y la forma como fue superando esa pesadilla que vivió, gracias a como fue acercándose cada vez más a Dios y como fue creciendo su Fe. Sus palabras me llenaron de tanta esperanza que veía sus videos todos los días, lo cual me daba mucho alivio en medio de esa tormenta que tenía por dentro. Mi trastorno obsesivo se manifestaba en la diaria búsqueda de sus grabaciones, tanto así que lo encontré por redes sociales para agradecerle por compartirlas.  Pensé que debía saber como sus experiencias relatadas me habían dado mucha paz y que quizás hasta podrían haberme salvado la vida. Y su respuesta fue muy cariñosa y llena de una sincera alegría al saber que tanto bien me había hecho, así sin conocerme. Otro ángel más de tantos que me levantaron, talvez sin darse cuenta. 

Y así Dios siguió mostrándome el camino... Una mañana que estaba desayunando con mi esposo, me llamó una chica llamada Delia, y me dijo que quería hablar de Dios. Yo no pensé nada, sólo dije "sí". Empezó a llamarme todos los jueves para estudiar la biblia y me acompañó en momentos muy difíciles. Delia se convirtió en una gran amiga y hasta ahora estudiamos juntas. 

El verdadero descubrimiento de Dios, el conocer su palabra, su amor tan grande por nosotros, el saber que nunca estuve sola y que El sigue ahí, me ha llenado la vida. Dios me ha dado la maravillosa familia que tengo: mi hermana que supo decirme las palabras precisas, que me conoce como nadie, y siempre supo ver como me sentía, llegando en los momentos de mayor desesperación. Mi mamá que con prudencia y amor me ayudaba a comer bien sin criticas ni presiones, que sabía respetar cuando necesitaba estar sola, y quien siempre me demuestra la confianza de que puedo superarlo todo, incluso esta enfermedad. Mi papá que siempre está presente y sabe como hacerte sentir protegida. Mi esposo que sin entender lo que me pasaba (realmente nadie lo entiende hasta que lo vive en carne propia), su amor y su compañía supieron hacerme sentir amada y acompañada. Mis sobrinos maravillosos y especiales,  que tan solo con su presencia, me dan más fuerzas. Y mis amigas hermosas que me llamaron en el momento de mayor necesidad, ayudándome a conocer y acercarme a Dios. 

Poco a poco fui ganando fuerzas, a subir de peso, y después de varias semanas de caminatas diarias con la cabeza baja y con lágrimas en los ojos, pude levantar la cabeza, cambiar las lágrimas por sonrisas,  y correr, correr como nunca antes lo había hecho, con una nueva ilusión y una profunda gratitud. Empecé a realmente disfrutar de todo lo que que veía a mi alrededor, los pájaros, los árboles, las personas que pasaban, el cielo, el viento, y a sentir una felicidad nueva, más real e intensa que la que había sentido jamás. 

Ahora sé que todo en mi vida es una obra de mi Padre Dios, quien nunca se alejó de mi lado, y quien sabe lo que puedo manejar y lo que me dará más valor, más sabiduría, y un propósito noble que aún estoy descubriendo. 

En este descubrimiento sigo, enamorándome cada día más de la vida y sobretodo de Dios. Desde que empecé a orar diariamente, aprendí a agradecerle cada mañana, aún en los días más difíciles. En esos días de más profunda oscuridad oraba: ¨Gracias por este dolor Señor, porque me enseñas a luchar más, a ser más fuerte y a aprender a levantarme.¨  Y algo que aprendí de los videos de Alfonso y por los consejos de mi hermana es que debemos aprender a pedir, y que pedirle a Dios que me ayude a ser feliz y a hacer felices a los demás,  quita mucho el enfoque en el propio dolor, y ayuda a concentrarnos más en las otras personas.  En ese descubrimiento mis estudios bíblicos toman una especial importancia. Los realizo tanto con Delia como con Patty, y son los que me llevan a tierra, o mejor dicho, al cielo, más cerca de El, y ese es mi propósito, conocerlo, amarlo y seguirlo. 

Este escrito era algo que tenía que realizar, porque nunca quiero olvidar el momento más oscuro de mi vida, ya que los momentos más oscuros, forman el carácter, alimentan el espíritu y limpian el alma y el corazón.

Todo lo que me pasó y todas las personas que ayudaron a mi recuperación, tienen un lugar muy especial en mi corazón. Yo siempre seré ansiosa, y cada día debo recordarme que lo soy para no dejar de lado todo lo que aprendí en ese camino y evitar desviarme. 

Si sientes algo parecido, por favor, no dudes en buscar ayuda profesional, apóyate en tu familia y amigos, en las personas que sabes que te quieren bien, y no dejes de buscar ayuda espiritual. De esa forma tu alimento es completo y te aseguro que vas a poder superarlo si eres constante y agradecido, hasta de lo malo. 

Esto es para ti, para que sepas que cuando llega ese momento oscuro a tu vida, es porque eres muy especial y Dios tiene algo contigo. Búscalo, El te está esperando. 

martes, 12 de octubre de 2021

LAS CICATRICES (Esto no es un poema)

 


Las cicatrices son el mejor tatuaje, 

son el accesorio ideal

para complementar tu traje

y hacerte más bello y real.


Aquellas marcas son las que guardan

aquellos recuerdos como un diario

donde al tocarlas, talvez sonríes, talvez lloras, 

talvez te emocionas, talvez te lamentas, talvez te arrepientas, 

pero nunca podrás negar... que viviste con intensidad. 


Amo mis cicatrices,

mis tatuajes de la vida

que llegaron a mi sin tinta, y gratis.

lunes, 25 de enero de 2021

MI CORAZON INQUIETO


Tengo un corazón inquieto y rebelde  

que sube y baja sin pena ni esfuerzo

tiene su propia energía y ritmo

y corre cuando menos lo espero.


Tratando de alcanzarlo me alimento

de aire, de rezos, de suplementos

de muchas horas interrumpidas de sueño

y mi Fe que es mi mejor sustento.


Su energía es algo que envidio

ya que nunca se cansa de cambiar

en muchos momentos se convierte en un martirio

pero en otros me inspira a cantar.


Mi corazón siempre ha sido veloz

era difícil para mi poder aceptarlo

era como un ser extraño dentro de mi

mas ahora no quiero cambiarlo.


Ahora te conozco más mi corazón

eres quien me ha despertado de mi letargo

quien me devolvió la verdadera sonrisa

y ahora puedo vivir sin prisa.


Ahora sí acepto tu ritmo cambiante

ahora sí me conecto contigo

porque tú eres lo que yo soy

y en tus dos tiempos de serenidad y locura me encuentro hoy.

viernes, 30 de octubre de 2020

EL PAÍS DE LA FANTASÍA

Mi país de la fantasía, 
lo conocí al mediodía 
cuando me reconocí en aquel espejo 
de marco dorado y disparejo. 

Para llegar a este hermoso lugar, 
un gran ascensor debía tomar, 
del cual emanaba una suave tonada, 
que todos los días me convocaba. 

Hasta parar en aquel piso,
donde abría las puertas al paraíso, 
donde los niños fuimos más libres, 
donde nos sentimos invencibles. 

Aquí el rey era un colosal árbol
que nos cubría de la lluvia y el sol,
que nos regalaba una bienvenida,
junto con algo de su sabiduría.

Las plantas me hablaban y saludaban, 
las mariposas volaban y me cantaban, 
los saltamontes jugaban y me decían, 
qué camino en el césped tomarían. 

Y así al final de aquel día
todos te regalaban una poesía,
y un "hasta pronto" con la promesa,
de que a este país siempre se regresa.

Mi regreso al país de la fantasía,
empieza con las memorias de aquel día, 
donde me vi por primera vez, 
y mantuve intacta mi niñez.

Para mis sobrinos... que tengan siempre en sus corazones su propio país de la fantasía y nunca muera el niño que tienen en su interior. Los amo con mi vida!

lunes, 3 de agosto de 2020

A MI TÍA OLGA


Mi tía Olga... ¡Qué ser tan especial que fue! Creo que no conocí a nadie más dulce y dedicada a sus sobrinos como ella. Su sonrisa tímida y pícara cuando alguien hacía algún comentario imprudente, y su mirada de asombro algo escondida al bajar la cabeza y ponerse la mano en la mejilla para que no la vean. Nunca olvidaré como se reía tapándose la boca cuando ocurría algo muy chistoso, ni de todos los momentos que ella me regaló y que tuve la suerte de compartir con ella.  

Mis primeros recuerdos de ella son cuando yo era muy pequeña, estaba en la Escuela Moderna y mis padres trabajaban, así que ella siempre me pasaba recogiendo en su carro azul. Me llevaba a su casa en la ciudadela Bolivariana que compartía con su mamá, mi abuelita Mechita (realmente mi bisabuela);  y me tenía siempre mi comida favorita: sandwich de queso caliente y coca cola (porque yo era "difícil" con la comida).  A la coca cola le decía "cola en whisky" y la historia de ese nombre radica en que en cada reunión familiar yo había sido testigo de la adición de ese conocido licor a esa famosa gaseosa en las bebidas de los adultos. Así que, como yo también quería sentirme importante le dije que por favor le añada whisky a mi cola, entonces cada vez que me servía un vaso de coca cola me decía: "Aquí le estoy preparando una cola en whisky".  En todo caso, mis almuerzos en su casa eran siempre en la sala, frente al televisor donde tenían tres sillas con un banquito al frente para levantar los pies. La tercera silla era para mi, más pequeña obviamente, con un banquito igual de chiquito. Nos colocábamos las tres ahí muy cómodas y a la vez previniendo la mala circulación en nuestras piernas, algo que agradezco inmensamente hasta el día de hoy. Una vez sentada, me ponía mi mesita al frente y comía muy contenta mientras veíamos la televisión. No recuerdo los programas, sólo recuerdo que esos eran momentos de mucha felicidad y paz para mi.

Algo que ella y yo siempre compartimos fue nuestro gusto por el cine y nuestro hoyuelo en la mejilla. En cuanto al cine, nos gustaba mucho ir al Maya, que quedaba en Urdesa. Ella hacía de esas salidas todo un evento, invitando a todos sus sobrinos-nietos a la vez. Una anécdota que hasta ahora recordamos con mis primos, es que tenía siempre preparado un picnic que llevaba en su cartera (o ¿era una canasta?), y que sacaba cuando empezaba la película. De esa forma, no teníamos que hacer fila para comprar en el teatro la comida, sino que ya teníamos todo listo. La comida era nutritiva y distaba mucho de lo que podrían imaginarse comer en un cine, hasta ahora también recordamos con nostalgia la variedad de esa dieta. Ahora que lo pienso mejor, con todos los sobrinos que llevaba, era lo más práctico, para así evitar que alguno se le escape. Todos éramos bastante inquietos así que no ha de haber sido fácil controlarnos.

Cuando crecí, nuestro gusto por el cine nos acercó más, sobretodo por las películas de terror. En esa época mi bisabuela ya había fallecido así que mi tía vivía sola. Yo era (bueno aún soy) sumamente miedosa, así que me quedaba en casa de mi tía para ver esas películas y dormir a lado de ella. Yo la admiraba porque cuando ella estaba sola también las veía ya que eran sus preferidas, y yo le preguntaba si podía dormir tranquila y me decía que sí. Para mi eso era increíble porque yo jamás habría podido hacer eso, peor después de ver Martes 13 o Halloween, (no sé si mis papás sepan que eso veía con mi tía a esa edad jaja). Pero a ella creo que jamás la vi mostrar temor, y esa falta de temor no sólo se limitaba a las películas, sino a toda su vida. 

Ella fue una de las personas que más me apoyó cuando decidí estudiar Medicina. Ahí descubrí algo que también nos acercó mucho más y que me hizo comprender que yo iba a cumplir uno de sus más grandes sueños. Ella había estudiado Medicina hasta el segundo año, y era, junto con otra compañera, la única mujer en su aula. Pero a ella eso no la intimidaba o importaba, estaba feliz de poder estudiar en la universidad y ser doctora. Desafortunadamente, por cosas de la vida, tuvo que abandonar su sueño y empezar a trabajar. Eso le dio mucha tristeza, pero su sentido de responsabilidad fue más fuerte, y consiguio un trabajo en una empresa llamada EMELEC donde trabajó y se destacó por muchos años hasta llegar a jubilarse ahí.  Por esta razón, cuando le dije que estudiaría Medicina, se emocionó mucho. Fue tanta su emoción que hasta me compró unos libros de Anatomía para que pueda pasar mi primer año. Los años pasaron y siempre conversábamos sobre mis clases y la universidad. Y lo mejor es que me pudo ver terminar mi carrera y fue mi carrera la que me permitió estar ahí cuando empezó a enfermarse, dándole un poco más de tranquilidad y alivio cuando no entendía lo que le pasaba.

Y así, hay tantas historias que podría contar sobre mi tía, pero serían para escribir un libro: el como amaba celebrar sus cumpleaños con toda la familia, y como lo hizo hasta que su cuerpo se lo permitió, el intercambiarnos libros que nos gustaban, el como le encantaba usar lindos vestidos y el como odiaba usar lentes,  las lindas conversaciones que tuvimos en nuestros almuerzos que acordábamos días antes para compartir unas horas sólo ella y yo...y  me detengo aquí porque esos días fueron verdaderamente memorables. En esos almuerzos tuve la oportunidad de conocer mucho más sobre ella y su vida, sobretodo su vida pasada. A ella no le gustaba mucho hablar de eso, era muy reservada, por lo que el que me haya dado esa confianza me hizo sentir muy afortunada y siempre estaré muy agradecida por haber logrado escuchar esas historias directamente de ella. Lo único que lamento es que no haya podido asistir a mi boda o conocido a mi esposo. Sé que le hubiera encantado estar presente y hubiera disfrutado muchísimo.

Ahora que ya no está, extrañaré verla en las reuniones familiares (a las que nunca faltó), recibir de ella sus regalitos a escondidas con una palabra cariñosa, verla en ese lugar donde siempre se sentaba para ser espectadora de todo lo que acontecía a su alrededor. La casa podía estar llena de gente, pero su presencia era lo que realmente la llenaba, le daba una sensación de confort, de respeto, de elegancia, y para mi el sólo saber que estaba ahí me hacía sentir que estaba en familia. Eso logran las personas que sabes que te quieren de verdad, de manera incondicional, y que no importa donde estés o cuánto tiempo pase, el verla o escucharla te da seguridad y fuerza; porque sabes que te acepta tal cual eres, que quiere lo mejor para ti y que te recibirá siempre con los brazos y el corazón abierto.

Esa era mi tía Olga, una mujer llena de amor, un ejemplo de vida, una maestra de bondad, honestidad y nobleza; una mujer prudente, trabajadora, y muy peculiar. La extrañaré inmensamente, pero sé que ella siempre será parte de mi porque ella es parte de quien soy, con ella crecí y de ella aprendí mucho. Mi tía querida, por usted me tomaré otra cola en whisky para celebrarla, ahora que está ahí, en esa otra dimensión, donde espero esté celebrando con esa otra parte de la familia que ya se ha ido; y donde sólo los grandes seres que han pisado esta tierra merecen estar.  Salud por usted tía querida!

sábado, 6 de junio de 2020

PROTEGE TUS IDEAS

No permitas que tu mente se rinda ante las multitudes, sé valiente, auténtico y desarrolla tu pensamiento crítico. Vital en todos los tiempos. Vital en este tiempo.
Si hay algo que no te parece correcto, así la mayoría a tu alrededor diga que lo es, no dudes en expresarte, trata de ser preciso en tu lenguaje y respetuoso, pero no temas decir lo que tienes que decir.
Cuestiónalo todo, sé curioso, y ten la mente abierta para aprender, ya que toda historia tiene dos caras (a veces más de dos). Cambiar de opinión no demuestra debilidad, sino fuerza de carácter: si lo haces con convicción y conocimiento; no por presión o temor. Escucha para comprender lo que la otra persona tiene que decir, el hecho de que no piensen igual, no necesariamente la hace una mala persona o que esté del todo equivocada. Cada persona tiene una distinta forma de ver la vida, y ha pasado por diferentes situaciones, que posiblemente han formado su pensamiento y su criterio. No descartes que puedes aprender del otro, tal vez sobre eso puedan encontrar un punto de acuerdo. Si no es el caso, y estás seguro de tus ideas, así como los demás de las suyas, no dejes de defenderlas, y no pidas disculpas por pensar diferente; sobretodo si tu intención es noble y se basa en construir, no destruir. No puedes controlar como actúan los demás, sólo como actúas tú.

Trata de rodearte de personas más inteligentes que tú. Nunca dejes de aprender, la sabiduría no tiene edad, más bien se logra con experiencia y aprendizaje constante. Como dijo Jordan Peterson: "Lee a grandes personas, escribe para que aprendas a pensar, y habla para que aprendas a dialogar. Eso te hará increíblemente poderoso".

viernes, 24 de abril de 2020

HÉROES


HEROES

Ahora salir de casa es casi como ir a la guerra. Las esposas se angustian cada vez que a su esposo le toca el día que debe salir a hacer las compras. Muchas tal vez no duermen bien la noche anterior, capaz no han dormido bien ninguna noche, pero ésta, en especial, es la noche más insomne y turbia de la semana. Llega la mañana y les vuelven a dar todas las indicaciones a sus esposos para que eviten contagiarse (aunque ellos ya se las saben de memoria); pero pensamos: mejor repetir ya que los hombres son menos cuidadosos que nosotras (o al menos eso creemos). Que no se toquen la cara, que lleven el gel de alcohol, que se limpien las manos cada vez que tocan algo, que pongan el alcohol en la manija del carrito de compras, que usen su mascarilla, y si es posible, un casco con plástico transparente para protegerse la cara, que no se rasquen los ojos ¡así no aguanten! (esta última se la repito mucho a mi paciente esposo). Bueno, todo eso pasa por las cabezas de las mujeres. Y los hombres...es muy probable que ellos tampoco hayan dormido, ni la noche anterior, ni ninguna noche. Salen de casa con cautela y con el corazón en la mano, saben el riesgo que corren, saben que pueden enfermarse, saben que deben gastar más dinero del que no tienen, y saben que deben pensar como volver a producir para seguir alimentando a su familia. Pensamientos que a cualquiera podría causarle un ataque de pánico, pero su nivel de estrés ya ha sido superado por su instinto de protección y supervivencia. Los mismo en aquellas familias donde sólo hay un papá o una mamá, la diferencia es que esos pensamientos no son compartidos, las preocupaciones se duplican. Pero todos siguen, con el pecho estrujado, con el corazón palpitando a ritmo acelerado. Por dentro caos, por fuera serenidad, una falsa serenidad que está para mostrarla a aquellos que dependen de su estabilidad física, mental y emocional. 

Si en la familia hay un médico, una enfermera, un policía; personas que estarán en contacto con otras y que deben trabajar por varias horas, la angustia se triplica. Muchos ni siquiera pueden volver a casa, o abrazar a sus hijos. Deben aislarse para no contagiarlos, para protegerlos. Profesionales que si bien eligieron su carrera, jamás se imaginaron vivir algo como esto, pero que tuvieron que aprender en tiempo récord a manejar y manejarse dentro de esta batalla desigual. Muchos cayeron abatidos, perdiendo la vida, infectados por grandes cargas virales que su cuerpo no pudo resistir; personas que jamás serán olvidadas. Otros lucharon hasta que lograron superar su infección y vencer y otros aún están luchando para superarla. Tenemos a los que han corrido una mejor suerte, que han podido desviar al virus, al menos momentáneamente, pero que siguen en el campo de batalla haciéndole frente y arriesgándose a pertenecer a uno de los grupos mencionados anteriormente.

Esto que describo es sólo una pequeña muestra de lo que está pasando en el mundo actualmente. No es sólo en una ciudad, no es sólo en una ciudadela, es todo el mundo. ¿Quién iba a pensar que en pleno siglo XXI viviríamos una pandemia de esta magnitud? Pensábamos que lo teníamos todo bajo control, que la tecnología estaba tan avanzada, y ni hablar de la ciencia. Llegó un virus y nos volvió chiquitos a todos. Pero esta pequeñez sacó desde lo más profundo de nuestro ser una grandeza que tal vez no conocíamos, y nos convirtió, nos sigue convirtiendo. Sacó nuestros más bajos instintos así como nuestros más nobles sentimientos, demostrados en nuestras acciones del día a día. Unos se rinden ante esos bajos instintos y otros se llenan de esa gran nobleza. Esos actos son los que nos indican quienes serán héroes en esta guerra. Y los vemos en padres, madres, médicos, policías, bomberos, enfermeras, tecnólogos, recolectores de basura, cajeros y muchos más. Es una guerra que aún no acaba, que continúa dándonos batalla tras batalla. Es larga, sangrienta, contra un enemigo cobarde e invisible, muchas veces desoladora y llena de dolor.  Pero como todo mal, saca a relucir el bien, y el heroísmo de aquel ser humano que es lo suficientemente valiente como para hacerle frente.

No podría saber cuantos nuevos héroes han aparecido y seguirán apareciendo, pero el saber que los tenemos me da un gran sensación de esperanza, de fe y de bienestar. Tendremos un mejor futuro gracias a ellos, eso lo puedo asegurar.

sábado, 4 de abril de 2020

CUANDO TE ABRACE OTRA VEZ



Las cicatrices del alma se irán cerrando,
la angustia del pecho se irá apagando,
no sentiremos más la desoladora ausencia,
o que el tocarnos sea una inconveniencia.

Nuestras lágrimas formarán una esperada laguna,
que unirá nuestras sonrisas de sal y media luna,
que inundará nuestro pecho de una sublime emoción,
que nos unirá en el silencio y en un sólo corazón.

Nos alumbrará la luz de un nuevo comienzo, 
en un mundo cambiado, muy herido y tenso,
pero al sentir tan cerca tu cuerpo y tu calor,
calmará la sensación de incertidumbre y temor.

No me importará si me estrujas muy fuerte,
no me quejaré si nuestros brazos duelen,
al entrelazarnos sin moderación ni cuidado,
porque ya finalmente estarás a mi lado.

Y a nuestro alrededor, el viento cantará una tonada
que nos envolverá hasta la madrugada,
un canto que solo tú y yo volveremos a escuchar
cuando nos reencontremos y volvamos a abrazar.

Cuando te abrace otra vez,
podremos volver a soñar,
la vida tendrá un nuevo sentido,
porque en mi realidad, tú nunca te has ido.


miércoles, 25 de marzo de 2020

DEL SUEÑO A LA CORONA

Parecería un sueño todo lo que estamos viviendo, pero no uno agradable, sino de esos que quieres despertar y no puedes. Cuando soñaba que me perseguía un delincuente y él se movía pero yo no podía dar ni un paso. Jamás pensé que se haría realidad, que aparecería un enemigo real que nos acecharía a todos nosotros, y que no podríamos movernos del lugar de donde estamos. Pero la diferencia con mi pesadilla es que el no movernos es lo que podría salvarnos.

Aprender a estar quietos, aprender a ser pacientes, a esperar; muchos aún no tenemos bien claro qué es lo que estamos esperando: una vacuna, un cambio de mentalidad, un cambio radical de la sociedad, un milagro... Lo que sé es que esta pandemia nos traerá increíbles historias, historias de heroísmo, de tragedia, de superación, de humanidad, así como también de maldad y egoísmo.

Yo pienso que vamos a crecer mucho, espero más fuertes y sabios, más maduros y agradecidos, incluso talvez un poco (o mucho) más locos y temerarios. Nos va a pegar duro, y lo tendremos que afrontar, personas que queremos, personas cercanas, personas lejanas, todas nos afectarán, porque haremos de su sufrimiento el nuestro, de su desesperación nuestra impotencia, todo esto nos marcará. Pero no somos tan impotentes, también tenemos mucho por hacer. Tenemos este tiempo para demostrarnos a nosotros mismos de todo lo que somos capaces, de sacar nuestra creatividad, nuestro talento muchas veces escondido, y regalar a este mundo un poquito más de esa esperanza que tanto nos hace falta.

Estos son solo pensamientos que tengo en estos momentos, después de haber hablado con tantas personas por mi celular,  haber conocido virtualmente un sinnúmero de personas que hasta ayer me eran desconocidas,  que necesitan una ayuda médica o un consejo que los mantenga en casa, que no los obligue a salir, por el temor a contagiarse o contagiar. Ver a tantas pidiendo ayuda y también a tantas ofreciéndola. A pesar de toda esta angustia y espera, no me queda más que sonreír, porque al final del día no somos tan diferentes, estamos conectados y nos necesitamos. Eso cada día está más claro, si tu vecino está bien, tú también lo estarás, y es bueno que lo vayamos comprendiendo cada vez más.

No, no es un mal sueño, es una realidad, y será lo que nos cambiará por el resto de nuestras vidas, sólo espero que para mejor, tengo fe de que así será...

viernes, 7 de febrero de 2020

ENSUEÑO


Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel:
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel

Aun el más pobre puede hacerlo, 
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.

Ahora estoy en Nicaragua, el mar y la brisa me mantienen en este ensueño que describe Emily Dickinson.

...Y así me quiero quedar...por ahora.

lunes, 30 de septiembre de 2019

VIVIENDO EN BELIZE

Esta es la continuación de una entrada anterior llamada "Belize in One Month". Actualizando un poco, al momento, ya llevamos aproximadamente 18 meses acá.  Del hotel nos pasamos a un departamento en un edificio llamado La Hacienda, muy amplio, con tres habitaciones, en un tercer piso y frente a un río, con una hermosa vista, al fondo, del océano. Y hace 5 meses nos volvimos a cambiar y estamos en otro departamento más pequeño, de un sólo dormitorio, sin balcón, pero también con vista al mar desde las ventanas, y lo que me gusta más es que tenemos una grande y hermosa piscina, gimnasio, y sobretodo la llegada al condominio en carrito de golf es menos dolorosa.  Lo que sucede es que las calles acá no están pavimentadas, por lo que parece que estuviéramos paseando por la luna pero con gravedad, y estos carritos tienen cero amortigüación así que se imaginarán el abuso a la columna vertebral. Así que acá estoy más contenta.

No pensamos quedarnos por tanto tiempo, pero fue necesario por el trabajo de Patrick, tal parece que las negociaciones para la construcción de un hotel no son tan sencillas. En todo caso, no hemos estado los 18 meses de corrido. En Marzo nos fuimos a Miami Beach y se podría decir que vivimos allá por 3 meses. Lo hicimos porque sufrimos de algo llamado "Island Fever".  Les daré mi definición experta de ese autodiagnóstico haciendo uso de un lenguaje más coloquial y propio de los guayacos, y sería la siguiente: ¡Estar hasta la coronilla de estar en una isla! Y no es queja, tenemos mucha suerte de estar acá, pero puedo recomendar con conocimiento de causa, que si alguna vez les toca vivir en una isla, salgan de vez en cuando y vean un poco de civilización; eso ayuda a mantener la mente más clara y sana.  Afortunadamente, en Belize no te permiten quedarte más de un mes, por lo que obligatoriamente teníamos que salir. Esto nos permitió visitar México, EEUU, Canada, Nicaragua, Panamá, Honduras y Ecuador durante el tiempo que hemos estado acá.  Lo cual nos ha mantenido muy activos y a mi feliz, pero también ansiosa ya que por mucho que me gusta viajar, también pertenezco al selecto club de los "Avión-fóbicos".  Pensé que éramos pocos, pero este fin de semana un valiente aceptó su fobia y la publicó en Twitter y pude ver en los comentarios que somos una gran comunidad.  En todo caso, eso no me detiene para viajar, sólo tengo que abrocharme bien los cinturones (metafórica y literalmente).

Sobre San Pedro puedo decir que es un tesoro del Caribe que necesita una mejor administración. Tiene un mar turquesa que te deja sin aliento, una arena blanca que te invita a sentirla y a acostarte sobre ella, la pesca, el buceo, los paseos en bote, todo es parte de su atractivo. Es un destino turístico que requiere un mejor cuidado, empezando por la pavimentación de las calles y la limpieza de la ciudad. Al vivir acá le he tomado mucho cariño, y me gustaría ver un cambio en ese sentido, pienso que ayudaría mucho a las personas locales, a que exista mayor inversión y por ende más trabajo para ellos.  Algo que me gusta mucho también es su comida, tienen tanto influencia latina, como caribeña. En cada restaurante no pueden faltar:  rice and beans (arroz con coco y frejoles negros), con coleslaw (ensalada de col y zanahoria), plátanos o maduros fritos y pollo o pescado (generalmente red snapper). También son muy comunes los conch fritters (que son empanizados fritos con concha), el chicken stew (que es un estofado con pollo con una salsa que me recuerda a la del seco), el ceviche, los fry jacks (es pan hecho en la isla en forma de empanada), las tortillas y tacos (se ve mucha influencia mexicana), el jerk chicken (pollo con salsa picante de chiles habaneros y ajo). Este último tiene un delicioso sabor (al igual que los otros platos que mencioné), pero me tuve que tomar un litro de agua por el ardor en mi boca. No soy de mucho picante al parecer.  Y hablando de comida, me sorprendió saber que hay más de 200 restaurantes en San Pedro, no parecería puesto que el pueblo no es tan grande, pero así es. Aunque ahora que estamos en temporada baja (desde Agosto a Octubre), la mayoría cierra sus puertas por lo que es bueno saber cocinar.  Por si acaso, eso hemos hecho desde que vivimos acá, no es que salimos siempre a comer fuera, ya que no es nada barato vivir acá. Al ser un lugar turístico lógicamente todo es caro, hasta la comida del supermercado, donde debes ser cuidadoso al comprar porque hay muchas cosas expiradas y escasez de vegetales y frutas frescas. Algo que contribuye a nuestro "Island Fever".

En conclusión, sí recomiendo San Pedro para visitar, es perfecto para quien quiere salir de la civilización por un tiempo y comer rico en una isla Caribeña desde donde puedes también viajar a otras islas cercanas y a bajo precio.  Nosotros estaremos acá un tiempo más, saliendo cada mes como hasta ahora lo hemos hecho, y con planes de mudarnos el próximo año si Dios así lo quiere, talvez nuevamente a la "civilización".