lunes, 3 de julio de 2023

RECAIDA (CONSEJOS PARA CUANDO VUELVE LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN A TU VIDA)

Volvió la ansiedad a mi vida. 

Sé como pasó, pero no supe detenerla. Tanto que hablaba sobre mi Fe en Dios, y lo que menos hice fue creer en su palabra, en sus bendiciones, que se manifiestan día tras día. Incluso hoy cuando sigo con estos síntomas y luchando, sé que El me envía señales de que todo estará bien. Hice una lista de todas las bendiciones que Dios me ha dado, no sólo a mi, sino a toda mi familia y el escribirlas me ha dado una esperanza. 

En esta ocasión he aprendido mucho más sobre mi, sobre el tipo de herramientas que podemos utilizar para gestionar la ansiedad, para aceptarla, sentirla, y vivirla como una oportunidad.  Estoy un poco más afectada...no... bastante más afectada, porque ahora también sufro de insomnio. La vez pasada pude conciliar el sueño con más facilidad pero ahora es un reto, y me he obsesionado con el tema lo cual no ayuda, ni a mi insomnio ni a mi ansiedad.  Y eso se convirtió en un círculo vicioso que ha complicado mi estado.

A pesar de todo, he ido empezando a ver este padecimiento como una oportunidad. Después de casi 3 meses empiezo a ver la luz, y no me despego de mi Padre Dios, ni de las personas que Él ha enviado para apoyarme. Es duro, pero también puede ser lo que puede salvarme de vivir una vida llena de temor vs una vida plena, sin límites autoimpuestos por pensamientos irreales creados por mi. El aprender a no querer controlarlo todo y tener Fe, es una lección muy grande que me está enseñando esta ansiedad. . 

En esta recaída he investigado mucho sobre el insomnio, la ansiedad, la depresión, incluyendo sus diferentes tratamientos, y además he comprendido de que se trata la meditación.  Estoy segura de que todo esto tiene una razón y de que saldré como una Andrea más fuerte y con una mente distinta. Conozco ahora sobre la neuroplasticidad y cómo podemos cambiar nuestro subconsciente. Antes no lo creía posible, pero el saber que nosotros no somos nuestros pensamientos me ha abierto a muchas nuevas posibilidades.  También he podido notar la inmensa cantidad de personas que pide ayuda en redes, por lo que los que hemos pasamos por esto podemos hacer mucho para ayudarnos unos a otros.  El mundo está cambiando rápidamente (mucho más rápido que antes) y nos está afectando a todos. Tenemos que poner la cara, hacerle frente y no dejar que nos tumbe. 

Actualización hoy 5 de Junio, 2023

Estoy mucho mejor, he vuelto a superarlo pero tengo que estar atenta y no dejar de hacer todas las cosas que me han ayudado.  La primera: mantener y aumentar cada día la Fe. La Fe es algo que se va cultivando con la oración diaria, además de aprender más sobre Dios por medio de su palabra, y su palabra la encuentras en la Biblia. Me ayuda mucho también leer y ver historias de personas que se han apoyado 100% en Dios. Todo aquello que es positivo y bueno debe llenar nuestras mentes. Nos acostumbramos mucho a ver malas noticias, llenémonos de noticias de éxito y de alegría. 

Como la vez pasada, volví a caminar a diario, a comer mejor, a tratar de dormir bien (al inicio necesitaba pastillas pero ya no gracias a Dios), y a meditar.  Algo que agregué fue el hecho de aprender sobre el insomnio, ya que eso me frustró y angustió mucho. Empecé a tomar magnesio (citrato primero y luego glicinato de magnesio), vitamina D, vitamina C y zinc; además de aguas aromáticas de valeriana, passiflora, toronjil y manzanilla cada noche. No todas a la vez, pero iba intercalando.  Dejé de ver TV, apagaba todo a las 7-8pm para prepararme para dormir. Trataba de asolearme en la mañana, y al atardecer tener mi habitación con una iluminación más tenue y relajante. 

Me compré libros para evitar ver pantallas y dormir mejor. Entre esos libros leí el de un amigo de mi papá llamado Eduardo Salomón. Su libro ''Recuerdos de Urdesa'' es sobre su infancia y juventud en Urdesa, una ciudadela muy conocida y popular de Guayaquil; que en los años 60 se puso muy de moda por su localización a lado del Estero Salado, y la cantidad de familias que decidieron mudarse para allá. Es un libro lleno de anécdotas muy entretenidas, incluso hay algunas en las que mi papá es el protagonista principal, por lo que lo sentí muy cercano.  Me gustó leerlo, sobretodo porque me sacó varias risas durante la noche, y fue perfecto para olvidar esos duros momentos por los que estaba pasando. 

Otro libro que leí durante ese tiempo es ''El Poder del Ahora'' de Eckhardt Tolle, el cual me ayudó mucho a entender la causa del sufrimiento humano y a como vivir más conscientes, presentes y menos en el ego. Eso también es la base de la meditación, donde aprendí a sentir mis emociones sin temerles, a enfocarme en el momento presente y no dejar que mi subconsciente me domine. En alguna otra entrada hablaré más sobre esto, ya que es un tema muy interesante y que me ayudó mucho también a poder superar mi ansiedad y depresión. 

Debo aceptar que soy un ser humano y que es normal que tenga ansiedad, el miedo al miedo no debe detenerme a continuar viviendo y disfrutar del día a día. Hay días maravillosos, sobretodo cuando tengo muchas cosas que hacer. Lo peor que podemos hacer es no tener una actividad que nos apasione, eso nos mantiene pensando en nosotros mismos y nos enferma la mente. Todos los días hay cosas que hacer, hasta arreglar la habitación nos da un sentido de logro y un buen inicio del día. 

Resumen de Consejos para superar la ansiedad y la depresión:

  1. Agradece a Dios por un nuevo amanecer todos los días. Agradece por lo bueno y también por lo malo, ya que lo malo te ayuda a crecer y a valorar lo que tienes. 
  2. Recordar que siempre va a salir el SOL y que todo es temporal.
  3. No te dejes atrapar del miedo, pero no le huyas, aprende a sentir tu cuerpo y aceptar tu experiencia en el ahora. 
  4. No olvidar que has superado muchas cosas y que cada una te fortalece.
  5. Busca tu propósito de vida y recuérdalo cada mañana.
  6. Concéntrate en tus bendiciones y no en lo que no tienes. 
  7. Ejercítate al menos 4 veces a la semana, sirve caminar y practicar deportes (yo me enamoré del tennis lo cual me ayudó tambien a salir).
  8. Siempre pide ayuda y habla de lo que sientes con personas que son profesionales en el tema y también con aquellos que más te quieren. 
  9. No veas noticias ni redes sociales.
  10. Aliméntate bien, sobretodo con frutas, vegetales, carnes blancas. Evita el azucar, el alcohol, las drogas y el cigarrillo. 
  11. Hidrátate.
  12. Sal de tu casa (así no tengas ganas), al inicio por poco tiempo y luego si ves que puedes más tiempo, hazlo, no te encierres.
  13. Si te sientes abrumado aprende a respirar y a meditar, hay muchos tutoriales en youtube, te recomiendo que veas el de Desansiedad y el de Mind Jorge.  Lo busqué y me ha dado clases personalizadas por zoom.
  14. Y recuerda que si yo ya he salido 2 veces, tú también puedes. Nunca pierdas la esperanza.

Te envío bendiciones por tu vida y la de los tuyos, y acá estoy si necesitas contactarme.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

VOLVER A EMPEZAR

¡Qué bueno es tener un sacudón de vez en cuando! 

Si te das cuenta, cuando todo te está saliendo bien puedes flaquear y dar todo por sentado.  Son esos momentos duros, donde te sientes un poco perdido, angustiado, a veces desamparado, los que te presentan la mejor oportunidad para crecer.

Vas por un camino y todo va bien, y dejas de verte a ti mismo, sólo ves a los demás, te quejas, criticas, pierdes el norte; y ahí es cuando el sacudón es una bendición. 

No le tengas miedo a esa angustia, a ese miedo, a esa mala racha.  Agradécela profundamente porque puede ser la que te abra un nuevo camino, el camino correcto, el camino de la victoria. 

A veces acogemos la oscuridad sin darnos cuenta, y no sabemos lo que nos está pasando. Espiritualmente es una lucha, vives una guerra dentro de ti, pero sólo tú puedes aliviarla con Fe.  No te olvides de orar, de pedir, de ser humilde y siempre ser grato.

La gratitud es una virtud que nunca debes dejar que se marchite en ti.  Y si nunca la has tenido, siémbrala.  Se siembra agradeciendo cada mañana, por la vida, por tu vida, por la de tus seres queridos.  Por tener un techo, una cama, alimento, personas especiales.  Si estás solo, créeme que no lo estás. Ten Fe, ya que hay alguien a tu lado que está esperando por ti.  No lo ignores, busca su luz y te aliviará todo tu pesar, y cuando lo haga, no lo olvides.  Alimenta esa nueva relación con El todos los días de tu vida, y sé un testimonio de los cambios que El ha hecho en ti. 

Una vez que lo encuentras, y todo mejora, cada día recuérdate lo que has ganado.  Si empiezas a olvidar y dar todo por sentado nuevamente, y sin darte cuenta vuelves a caer en un círculo gris, agradece por ese nuevo sacudón. 

Nunca es tarde para volver a empezar.

domingo, 14 de agosto de 2022

CAMINANDO

 Me gusta caminar.

Y a veces me olvido que tanto me gusta. Estoy en mi casa y es tan fácil dejarme caer, ver películas, no pensar sino dejarme llevar por la creatividad de extraños en vez de alimentar la mía. 

Hoy caminé y me sentí libre. Crucé la Avenida Balboa de la ciudad de Panamá y subí por el paso a desnivel. En 2 minutos llegué a la Cinta Costera que está frente al Océano Pacífico, y al tener a los árboles y el mar tan cerca inspiré profundamente, y llené mis pulmones. Inspiré como si no hubiera respirado por meses y recién podía tomar aire. 

No me gusta el calor, y el sol estaba abrasador, pero no me importó, me gusta más caminar que quejarme del calor.  

Me gusta tomar fotografías.

Y a veces me olvido que me gusta tanto. Hoy saqué mi teléfono para fotografiar y me acerqué a los animales, los árboles, las personas. Pude fijarme en cada textura, color, contrastes, sentir la alegría de la gente al andar en bicicleta, correr y bailar en un Domingo de actividades en la Cinta Costera. Todos los domingos cierran la Avenida Balboa, el carril de venida o de ida, no sé, pero lo cierran, y así todos pueden usar la calle como peatonal. 

Mientras caminaba en este calor, pero sonriente, me di cuenta que en otras ocasiones el calor me molesta mucho, y supera mi amor por caminar. Y me di cuenta que es cuando no camino por mi, sino por otros, por sus deseos y hacia su destino, no el mío.  Yo quiero caminar bajo mis propios términos y a mi propio ritmo. No soy egoísta, ¿o sí? A veces...puede ser. Pero me lo guardo, aunque a veces no, a veces sí me quejo. 

Igual lo hago, pero no lo disfruto como lo disfruté hoy.  

Algunas fotos de hoy:




















lunes, 7 de marzo de 2022

CALMA

Cuando sientas que en tu interior se ha formado una tormenta sin control, detente por un momento, de todo lo que estás haciendo, detente de lo que estás pensando y sintiendo; y mira como la brisa mueve las hojas de los árboles. Esa brisa la tienes tú también dentro de ti. La brisa que viene después del huracán, la brisa que devuelve todo a su lugar o se lo lleva lejos al lugar donde pertenece. 

Tu esencia es ser brisa, ser como el viento que ayuda a los pájaros volar, a las olas moverse como una danza eterna llena de paz. 

miércoles, 3 de noviembre de 2021

MI TRASTORNO DE ANSIEDAD (y como lo pude superar)


En Noviembre del 2020 (el año del COVID) volví a Ecuador para visitar a mi familia. 

Poco sabría que ese sería el comienzo de una pesadilla interna que había ignorado por meses, talvez años.  Empecé meses antes con taquicardias y palpitaciones en la madrugada, además de pensamientos que me dificultaban retomar el sueño. Yo pensaba que esto era normal, ya que mi esposo Patrick tiene la misma dificultad al despertar en las madrugadas. Ambos pensamos demasiado las cosas ("overthinkers"), y nos gusta resolverlo todo en el momento y no dejarlo para después. 

En todo caso, después de unos meses de esto, me di cuenta que había bajado mucho de peso, más de lo normal. Cuando conocí a Patrick pesaba 150 lbs y al pesarme esta vez, vi con horror que había adelgazado 25 lbs sin ninguna razón. Algo que nunca me había pasado, sobretodo porque seguía comiendo de todo y bastante. Eso me hizo pensar que algo no estaba bien, pero imaginé que sería algo físico, no mental. Estaba equivocada.

Al llegar a Ecuador, mi delgadez fue evidente para mi familia. Mis padres y hermana no me lo hicieron  notar, pero sí mis abuelitos. Eso me alarmó más, por lo que una mañana me desperté y mientras me desperezaba en la cama, me toqué la barriga y subí con mis manos hacia mis costillas, sintiéndolas claramente, y me di cuenta lo delgada que estaba, asustándome mucho, más de lo normal.  Desde ahí se disparó algo aterrador que no me soltó por meses. Era una angustia permanente acompañada de una sensación de electricidad que me recorría todo el cuerpo, todo el día, sin parar. Sentía que iba a morir y todo me daba miedo: salir, estar sola, estar acompañada, vivir. No sólo es la sensación física, sino el terror constante que llena tu mente de oscuridad.  Siendo yo una persona a la que le gusta controlarlo todo, el no poder con esto que sentía físicamente, ni lo que pasaba por mi mente, me llenaba de más angustia, transformándose en un círculo vicioso sin escapatoria. Y como muchas personas que piensan “esto nunca me va a suceder",  yo también pensé que esto jamás me pasaría, pero me pasó, y tuve que aceptar esta realidad como mía.

Afortunadamente, yo no puedo dejar las cosas así, y al darme cuenta que esto ya era un problema mental, aunque dentro de mi seguía obsesivamente pensando que tenía una enfermedad grave por mi pérdida de peso, decidí pedir ayuda. Inmediatamente me eché a la búsqueda y encontré a una psiquiatra y una psicóloga. También fui a ver a una amiga gastroenteróloga porque tenía ardor estomacal y obviamente pensé que tenía la peor enfermedad, y que por eso había bajado tanto de peso. Mi gastroenteróloga me dijo que lo más probable es que sea una úlcera por estrés y me envió tratamiento, además de unos exámenes que no pude hacerme por miedo al resultado (yo seguía pensando que era algo más grave que una úlcera).

Mientras tanto, mi psiquiatra me diagnosticó Trastorno de Ansiedad con inicios de depresión y Trastorno Obsesivo Compulsivo. No me sorprendió porque mis síntomas eran sumamente fuertes y pedía a gritos que me mediquen (los gritos estaban en mi mente, no le grité a la doctora por si acaso). Fue un alivio cuando la doctora dijo que lo iba a hacer, pero esa medicina recién haría efecto en unas 4 semanas. Mientras tanto, debía usar otro ansiolítico de efecto más inmediato para poder aguantar los días y dormir en las noches. Desafortunadamente no me ayudó mucho en los días ya que sólo me sedaba un poco, y la ansiedad y el terror... bien gracias, seguían ahí, intactos. La dosis más alta del ansiolítico que me tomaba en las noches sí me ayudó a dormir, y realmente necesitaba ese descanso, para poder levantarme con algo de energía y poner manos a la obra para recuperarme. No es fácil ya que a veces lo que quieres es solo dormir y olvidarte de todo, pero mi mente tampoco me dejaba seguir descansando, así que lo mejor era moverme. 

La psiquiatra me ayudó a entender que mi estado físico estaba íntimamente ligado a mi estado mental, y que mi pérdida de peso era consecuencia de la pérdida de energía constante, causada por un desbalance químico que mi mente ocasionó, por mi predisposición genética de ansiedad (químicamente tenía el cortisol y adrenalina que son hormonas de estrés, sumamente elevadas y la serotonina a la que le llaman la hormona de la felicidad, sumamente baja). Básicamente estaba en un estado de alerta constante, como si siempre estuviera en peligro. 

Con mi psicóloga el tratamiento se basaba en aprender a manejar mi mente crónicamente ansiosa, y ver las situaciones de forma completamente diferente a como lo había hecho hasta ahora. Es decir, aprender a desaprender muchos malos hábitos de mi pensamiento, como es el deseo de controlarlo todo, y el empezar a ver las cosas desde una perspectiva más realista, más positiva y menos catastrófica. La verdad, yo soy una terrible ¨adivinadora del futuro¨, ya que todos esos pensamientos trágicos nunca se han cumplido y muy posiblemente jamás se cumplan. 

Como yo soy obsesiva, (ahora ya diagnosticada y algo que irónicamente utilicé para mi beneficio en mi recuperación) me dediqué a investigar día y noche sobre mi trastorno y la forma como salir de ese estado. Empecé a seguir una dieta saludable que me eleve esa hormona de la felicidad y me ayude a subir de peso: banano, aguacate, huevos, lácteos, cereales integrales, legumbres, carnes blancas, y mucha agua para estar hidratada. También me levantaba muy temprano a caminar.  En esas caminatas trataba con dificultad de disfrutar de los árboles, el cielo, los pájaros, a estar más atenta de lo que pasaba a mi alrededor y menos de lo que pasaba en mi interior.  Además aprendí a meditar con aplicaciones y con vídeos que te enseñan a hacerlo, te guían y ayudan mucho a relajarte. 

Mi camino a la recuperación no se detuvo ahí. El primer día de mi ansiedad constante recibí la llamada de una amiga muy querida: Patty. Ella me escribió preguntándome si estaba bien. Fue un mensaje sorpresa, sin un motivo especial, sólo había visto mi fotografía y decidió contactarme. Ese mensaje me hizo abrirme con ella y contarle todo lo que me estaba pasando, y ella me dijo algo que me dio una nueva esperanza en una nota de voz. Me dijo: "Andrea tú eres muy especial, y esto que te está pasando es un llamado, Dios tiene algo contigo. Búscalo." 

Yo siempre he dicho que creo en Dios, pero nunca realicé una búsqueda profunda, o tuve esa curiosidad para conocerlo bien y realmente enamorarme de El. Y empecé a orar todos los días y no sólo eso, a buscar escritos y videos de personas que habían superado su ansiedad con El. Y encontré tesoros en internet. Encontré a personas que daban maravillosos consejos que aliviaron tremendamente mis días y me ayudaron a seguir.  De los videos que más me llegaron, debo mencionar los de un chico llamado Alfonso Guenique (se los aconsejo, pueden encontrarlo en YouTube). Un joven escritor español que cuenta con gran detalle su primer ataque de pánico en un viaje de Año Nuevo a Madrid. Me sentí muy identificada con él y con lo que sentía; y la forma como fue superando esa pesadilla que vivió, gracias a como fue acercándose cada vez más a Dios y como fue creciendo su Fe. Sus palabras me llenaron de tanta esperanza que veía sus videos todos los días, lo cual me daba mucho alivio en medio de esa tormenta que tenía por dentro. Mi trastorno obsesivo se manifestaba en la diaria búsqueda de sus grabaciones, tanto así que lo encontré por redes sociales para agradecerle por compartirlas.  Pensé que debía saber como sus experiencias relatadas me habían dado mucha paz y que quizás hasta podrían haberme salvado la vida. Y su respuesta fue muy cariñosa y llena de una sincera alegría al saber que tanto bien me había hecho, así sin conocerme. Otro ángel más de tantos que me levantaron, talvez sin darse cuenta. 

Y así Dios siguió mostrándome el camino... Una mañana que estaba desayunando con mi esposo, me llamó una chica llamada Delia, y me dijo que quería hablar de Dios. Yo no pensé nada, sólo dije "sí". Empezó a llamarme todos los jueves para estudiar la biblia y me acompañó en momentos muy difíciles. Delia se convirtió en una gran amiga y hasta ahora estudiamos juntas. 

El verdadero descubrimiento de Dios, el conocer su palabra, su amor tan grande por nosotros, el saber que nunca estuve sola y que El sigue ahí, me ha llenado la vida. Dios me ha dado la maravillosa familia que tengo: mi hermana que supo decirme las palabras precisas, que me conoce como nadie, y siempre supo ver como me sentía, llegando en los momentos de mayor desesperación. Mi mamá que con prudencia y amor me ayudaba a comer bien sin criticas ni presiones, que sabía respetar cuando necesitaba estar sola, y quien siempre me demuestra la confianza de que puedo superarlo todo, incluso esta enfermedad. Mi papá que siempre está presente y sabe como hacerte sentir protegida. Mi esposo que sin entender lo que me pasaba (realmente nadie lo entiende hasta que lo vive en carne propia), su amor y su compañía supieron hacerme sentir amada y acompañada. Mis sobrinos maravillosos y especiales,  que tan solo con su presencia, me dan más fuerzas. Y mis amigas hermosas que me llamaron en el momento de mayor necesidad, ayudándome a conocer y acercarme a Dios. 

Poco a poco fui ganando fuerzas, a subir de peso, y después de varias semanas de caminatas diarias con la cabeza baja y con lágrimas en los ojos, pude levantar la cabeza, cambiar las lágrimas por sonrisas,  y correr, correr como nunca antes lo había hecho, con una nueva ilusión y una profunda gratitud. Empecé a realmente disfrutar de todo lo que que veía a mi alrededor, los pájaros, los árboles, las personas que pasaban, el cielo, el viento, y a sentir una felicidad nueva, más real e intensa que la que había sentido jamás. 

Ahora sé que todo en mi vida es una obra de mi Padre Dios, quien nunca se alejó de mi lado, y quien sabe lo que puedo manejar y lo que me dará más valor, más sabiduría, y un propósito noble que aún estoy descubriendo. 

En este descubrimiento sigo, enamorándome cada día más de la vida y sobretodo de Dios. Desde que empecé a orar diariamente, aprendí a agradecerle cada mañana, aún en los días más difíciles. En esos días de más profunda oscuridad oraba: ¨Gracias por este dolor Señor, porque me enseñas a luchar más, a ser más fuerte y a aprender a levantarme.¨  Y algo que aprendí de los videos de Alfonso y por los consejos de mi hermana es que debemos aprender a pedir, y que pedirle a Dios que me ayude a ser feliz y a hacer felices a los demás,  quita mucho el enfoque en el propio dolor, y ayuda a concentrarnos más en las otras personas.  En ese descubrimiento mis estudios bíblicos toman una especial importancia. Los realizo tanto con Delia como con Patty, y son los que me llevan a tierra, o mejor dicho, al cielo, más cerca de El, y ese es mi propósito, conocerlo, amarlo y seguirlo. 

Este escrito era algo que tenía que realizar, porque nunca quiero olvidar el momento más oscuro de mi vida, ya que los momentos más oscuros, forman el carácter, alimentan el espíritu y limpian el alma y el corazón.

Todo lo que me pasó y todas las personas que ayudaron a mi recuperación, tienen un lugar muy especial en mi corazón. Yo siempre seré ansiosa, y cada día debo recordarme que lo soy para no dejar de lado todo lo que aprendí en ese camino y evitar desviarme. 

Si sientes algo parecido, por favor, no dudes en buscar ayuda profesional, apóyate en tu familia y amigos, en las personas que sabes que te quieren bien, y no dejes de buscar ayuda espiritual. De esa forma tu alimento es completo y te aseguro que vas a poder superarlo si eres constante y agradecido, hasta de lo malo. 

Esto es para ti, para que sepas que cuando llega ese momento oscuro a tu vida, es porque eres muy especial y Dios tiene algo contigo. Búscalo, El te está esperando. 

martes, 12 de octubre de 2021

LAS CICATRICES (Esto no es un poema)

 


Las cicatrices son el mejor tatuaje, 

son el accesorio ideal

para complementar tu traje

y hacerte más bello y real.


Aquellas marcas son las que guardan

aquellos recuerdos como un diario

donde al tocarlas, talvez sonríes, talvez lloras, 

talvez te emocionas, talvez te lamentas, talvez te arrepientas, 

pero nunca podrás negar... que viviste con intensidad. 


Amo mis cicatrices,

mis tatuajes de la vida

que llegaron a mi sin tinta, y gratis.

lunes, 25 de enero de 2021

MI CORAZON INQUIETO


Tengo un corazón inquieto y rebelde  

que sube y baja sin pena ni esfuerzo

tiene su propia energía y ritmo

y corre cuando menos lo espero.


Tratando de alcanzarlo me alimento

de aire, de rezos, de suplementos

de muchas horas interrumpidas de sueño

y mi Fe que es mi mejor sustento.


Su energía es algo que envidio

ya que nunca se cansa de cambiar

en muchos momentos se convierte en un martirio

pero en otros me inspira a cantar.


Mi corazón siempre ha sido veloz

era difícil para mi poder aceptarlo

era como un ser extraño dentro de mi

mas ahora no quiero cambiarlo.


Ahora te conozco más mi corazón

eres quien me ha despertado de mi letargo

quien me devolvió la verdadera sonrisa

y ahora puedo vivir sin prisa.


Ahora sí acepto tu ritmo cambiante

ahora sí me conecto contigo

porque tú eres lo que yo soy

y en tus dos tiempos de serenidad y locura me encuentro hoy.