martes, 9 de mayo de 2017

MISION MEDICA EN NICARAGUA 2017


La historia de como se inició vale la pena contarla. Patrick Hiebert, un empresario canadiense, quien fue muy exitoso en el negocio de software, llegó a Nicaragua de vacaciones con su familia, algo que repitió por algunas ocasiones. Así fue como se enamoró de este país y su gente y así fue como decidió invertir en él y convertirlo en su residencia permanente.

Un día, en que se encontraba en un bus con algunos residentes, este se averió y mientras esperaban ayuda, un niño se acercó a Patrick y le pidió que jueguen "catch" que consiste en lanzar una pelota y que el otro la agarre y viceversa. Mientras el niño la lanzaba, Patrick se dio cuenta que su brazo se doblaba de una manera anormal deformándolo. Cuando le preguntó qué le sucedió a su brazo, el niño le dijo que hace algún tiempo se lo fracturó. Le preguntó si lo había visto un doctor y el niño respondió con una cara confundida "Doctor?".
Más tarde esa noche un pequeño niño falleció por neumonía. Empezó como un resfrío común que fue empeorando, nunca fue atendido por un médico ya que sus padres no tenían un hospital o centro de salud cerca, ni podían costear el transporte, por lo que el destino de su hijo resultó en una muerte prematura que pudo haberse evitado si hubiera tenido esa opción.

Esto hizo que Patrick decidiera empezar una fundación llamada Help Them Help Themselves para construir una clínica que proveería una atención médica adecuada y de fácil acceso para las comunidades más necesitadas. Esto sería un proyecto ambicioso y un gran reto, pero con la colaboración de Gran Pacífica y el Club Rotario de Pittsburgh, ese sueño podría ser posible. 
El sabía que la clínica tomaría un largo tiempo en construirse, y las personas no podían esperar tanto tiempo, por lo que nacieron las misiones médicas.  Las misiones empezaron siendo móviles, transportándose de comunidad en comunidad, llevando los equipos y medicamentos a utilizar a escuelas donde armaban unos pequeños consultorios divididos por cortinas para la privacidad de los pacientes. El grupo humano que formó parte de ellas era conformado por personas que fueron conociéndose en diferentes momentos y tenían en común el propósito de ayudar a otros desinteresadamente. Roslyn Parker,  Jefe oficial de experiencias de Travel to Do Good, Dr. Lori Glaser-Zakem Directora de la misión, y Dr. Sylvia Gates Carlisle Co-Directora, se unieron a Patrick en coordinación con Angela Smetana y Osman Martínez Picado, quienes se encargaban de la logística, transportación, alimentación, acomodación y organización en general del proyecto desde el primer día.  Poco a poco se fueron sumando más personas a esta noble labor, y desde Septiembre del año pasado, yo fui una de esas personas. 

Este año, la misión médica se llevó a cabo el 25 de Marzo.  Esta brigada presentó una diferencia de las anteriores,  esa diferencia es que la clínica ya estaba construída por lo que por primera vez se realizaría ahí. La clínica lleva el nombre de Roberto Clemente, y se añade el III, ya que hay otras dos clínicas con el mismo nombre. Roberto Clemente fue un jugador de béisbol puertorriqueño de las ligas mayores, que en 1972 falleció en un accidente aéreo mientras traía donaciones para los sobrevivientes de un terremoto devastador en Nicaragua, por lo cual fue un hombre muy querido e importante para las personas de este país.

Es así como formamos parte de la primera misión médica realizada en la clínica Roberto Clemente III con un grupo de 28 personas, entre voluntarios médicos y no médicos, atendiendo a más de 90 personas diariamente, entre las áreas de pediatría, ginecología, medicina general, y ultrasonido. Una clínica de un color verde muy alegre, con un área externa para el triage (donde se recibe a las personas y se recolectan datos y motivo de consulta), 7 habitaciones, una farmacia, un baño, pero sobretodo un personal con un gran corazón que brindó su tiempo, su trabajo y sus conocimientos con dedicación y mucho amor. 

Todo fue posible en esta ocasión gracias a la ayuda de las siguientes personas que quiero mencionar para nunca olvidar: Dr. Lori Glaser Zakem, Roslyn Parker, Dr. Sylvia Gates Carlisle, Dr. Donald Weil, Dr. Stuart Glaser Zakem, Dr. Rose Blackburn, el equipo de ultrasonido: Dr. Michael McLeary, Dr. Diane McLeary, Keshena Patterson, Maile Devine, Nurse Katherine Knightly Mulholland, David Mulholland, Rachel Glaser Zakem, Maureen Cantu, Robert Meredith, Alejandro Mendoza, Ruth Vado, los residentes de Gran Pacifica: Ruth Hiebert, Becky Nikolas, Denise Payne, Kathy Garza, Cristina Garza, los traductores: Helio Alfaro, Ilsia Noguera, Margarita Payán. Y principalmente hay que agradecer a Patrick Hiebert quien tuvo la visión filantrópica y la convirtió en una realidad, dando así la oportunidad a tantas personas de ayudar y ser ayudadas. Estas son la clase de ideas que pueden cambiar muchas vidas, no sólo para la persona que las tiene sino para aquellos que llegan a formar parte de ellas, eso eso algo que nunca debemos dejar ir.